Son memorias del hombre que para muchos fue el más grande de todos los escritores de EE.UU., con un espíritu inagotable para descubrir paisajes exteriores e interiores de la sociedad de su tiempo.
En 1866, Mark Twain hizo un viaje por vapor desde San Francisco, en California, hasta el puerto de San Juan del Sur, en Nicaragua, cruzando el lago Cocibolca, para llegar a San Juan del Norte y al Atlántico.