El libro escolar más recordado para toda una generación era el pesado volumen de Álgebra del autor A. Baldor, señor del cual, lastimosamente, poco se sabía, en especial porque la portada destacaba misteriosamente a un personaje que parecía salir de las páginas de Las mil y una noches, como si los números estuvieran ligados a alfombras mágicas.