La primera vez que lo vi fue en la pantalla chica en blanco y negro, presentaba filmes de cantantes franceses como Charles Aznavour o Johnny Holiday. Bernard Fougères ya estaba en su piano en 1967 en el Cerro del Carmen, no creo que con Mafalda. Ella vino después. Eran tiempos de una televisión que era como tierra virgen y por eso podíamos tener lo que parecía un personaje extravagante, diferente, con su acento francés y su creativa manera de combinar lo callejero con las tragedias griegas o Chopin.