Debo decir que era tentador escribir este editorial sobre el tema del microteatro en nuestra portada, pero había que relevar el reportaje de Gustavo Costa sobre el escritor Elie Wiesel (pág. 16) y su profunda militancia en causas sociales como sobreviviente del holocausto nazi, lo que lo llevó al Premio Nobel de la Paz en 1986. Allí su discurso fue un legado para la eternidad: ante la opresión, las dictaduras, las injusticias, nunca puede existir la neutralidad.