Vienen con el libro

19 de Julio de 2015
  • El Quijote se llenará de vida en nuevos cómics.
  • Portada de una edición de La Metamorfosis.
  • Raúl Brasca
  • Patricia Esteban
  • Marcelo Báez Meza
  • Adelaida Jaramillo directora de Palabra.Lab y del IV Festival Ciudad Mínima. Sus actividades se desarrollarán del 12 al 15 de agosto.

Siguen sumándose los personajes para la Feria Internacional del Libro, que tendrá lugar en el Centro de Convenciones del 12 al 15 de agosto.

Este encuentro literario, que se inaugura en Guayaquil en tres semanas, tiene como propósito convertirse en una fiesta, un espacio de alegría y un motivo para sumar entusiasmos entre personas de todas las edades.

Por ello, la Alcaldía de Guayaquil, a través de la Empresa Pública Municipal de Turismo y Promoción Cívica, y Expoguayaquil, convocan a tres concursos diseñados para motivar la participación de quienes deseen mostrar su talento en escritura y dibujo artístico.

Concurso de novela corta Miguel Donoso Pareja, que invita a los escritores a participar con un texto narrativo de entre 120 y 150 palabras que aspire a sumergir a sus lectores en los escenarios y situaciones planteados por el autor. Cecilia Ansaldo, presidenta del Comité de Contenidos de la feria, señala que el jurado valorará “una convincente voz narrativa, unos personajes interesantes, un cronotopo (tiempos/espacios) delimitado”. La crítica literaria y académica considera que los participantes deberían haber leído diversas piezas de ese género, ya que eso los ayudará a narrar de manera adecuada.

Los participantes podrán entregar sus textos (un original y tres copias, firmados por pseudónimos) hasta el viernes 14 de agosto, para aspirar a obtener un premio único de $ 10 mil al ganador, el cual será anunciado el 7 de octubre.

Concurso de cómic ‘Aventuras de don Quijote’, organizado para que los adolescentes de entre 16 y 18 años demuestren su talento creativo para ilustrar una escena o aventura del inmortal personaje de la novela de Miguel de Cervantes, lo cual significará elevar a otro nivel personal la experiencia con ese texto publicado en 1605 (primera parte) y 1615 (segunda parte).

Mientras, los adolescentes de entre 13 y 15 años están invitados a participar del concurso de ilustración ‘Crea tu propio Gregorio Samsa’, cuyos participantes deberán presentar un dibujo que represente su idea del aspecto físico del protagonista de la novela de Frank Kafka, descrito como un hombre que amanece una mañana convertido en un “monstruoso insecto”, según indica el relato, publicado en 1915.

Cecilia Ansaldo detalla que los concursos para adolescentes buscan motivarlos a leer La metamorfosis o capítulos de la segunda parte de Don Quijote de la Mancha, porque es muy extensa. También apuntan a que el producto imaginado en la lectura pase a un visión gráfica que muestre otras habilidades del participante. Los jóvenes también deberán exhibir su poder de síntesis al trasladar lo que leen en el libro al trabajo gráfico que elaborarán. Finalmente, estos dos concursos apuntan a descubrir nuevos valores en materia de uso y manipulación de los libros, “a fin de cuentas, todos las artes pueden establecer fluidas e inspiradas relaciones”, indica la académica.

Los trabajos gráficos (solo uno por participante) deberán entregarse hasta el 31 de julio en una hoja de papel bond A4, sin enmarcar, realizados a través de cualquier técnica pictórica. Los dos ganadores del concurso del Quijote recibirán una tableta de última tecnología, mientras que el primer lugar de la ilustración de Gregorio Samsa tendrá una tableta y una beca en el Cómic Club de Guayaquil.

Se recomienda leer detenidamente las bases de los concursos, las cuales están disponibles en el portal www.libroguayaquil.com.

Twitter y la palabra

Adelaida Jaramillo, directora del espacio cultural Palabra.Lab, también sobresale en esta feria. Ella, como organizadora del festival Ciudad Mínima, ha conseguido enlazar sus dos intereses: la palabra y los tuits.

“En Twitter hay que meditar para escribir y si pensamos para crear contenidos políticos, deportivos, ¿por qué no pensar para crear contenidos literarios?”, expresa sobre el límite de 140 caracteres de esa red social. Comenta que en otros países se desarrolla esta tendencia bajo el nombre Twitterture. Por ejemplo, en 2009 Emmett Rensin y Alex Aciman de la Universidad de Chicago, condensaron más de 60 joyas de la literatura mundial en 20 tuits o menos “Fue interesante. Puede ser molesto para quien cree que los clásicos son intocables. Pero fue una buena iniciativa para reconectar a las personas con estas obras”.

Para continuar con este objetivo, Adelaida decidió incluir, desde el año pasado la categoría de Twitteratura en el festival Ciudad Mínima. Este año, en su cuarta edición, será del 12 al 15 de agosto, en la Feria Internacional del Libro.

Sus invitados serán el argentino Raúl Brasca, la española Patricia Esteban y el ecuatoriano Marcelo Báez, quienes desarrollarán un conversatorio sobre el panorama de micronarrativa en Hispanoamérica, un taller de escritura creativa de micronarrativa de horror y el microcurso de la micronarrativa.

También invita a la ciudadanía a enviar “palabras inventadas por ellos”, dice Jaramillo, compartidas a través del portal nuevapalabra.com hasta el 7 de agosto. En el cierre de Ciudad Mínima (agosto 15) cada escritor anunciará una palabra escogida por ellos, la cual usarán para escribir un texto de ficción. También ese día se entregará al público un libro electrónico (en CD) con las palabras recibidas. Más en ciudadminima.com. (D.L. y M.P.) (I)

 

Escritores en la feria

Narrar el fin

Por: Miguel Muñoz

Piedad Bonnett y Mónica Ojeda.

Ya sea porque escribir es su forma de estar en el mundo, porque es su trabajo y deben volver a él, o porque necesitan exorcizar la pena, son muchos los escritores que han recurrido al desolador género de las memorias del duelo. Autores como Rosa Montero, Joan Didion, Héctor Abad Faciolince, Peter Handke, Paul Auster o Julian Herbert han usado la literatura para entender lo que significa perder a alguien cercano y a la vez sostenerse de su recuerdo.

Para Piedad Bonnett, quien reflexiona sobre la vida y la muerte de su hijo Daniel en Lo que no tiene nombre, la literatura existe en tanto da vida. “Vuelvo tercamente a lidiar con las palabras para tratar de bucear en el fondo de su muerte, de sacudir el agua empozada, buscando no la verdad, que no existe, sino que los rostros que tuvo en vida aparezcan en los reflejos vacilantes de la oscura superficie”, escribe la escritora colombiana al comienzo de su libro.

Esta prolífica autora, quien ha publicado varias novelas y volúmenes de poesía, estará conversando durante la próxima feria del libro sobre los mecanismos para narrar la muerte haciendo literatura, sin convertirla en retórica ni caer en el sentimentalismo.

Reescribir los mitos nacionales

Al igual que buena parte de la obra de la consolidada escritora quiteña Gabriela Alemán, la primera novela de la guayaquileña Mónica Ojeda reconstruye ciertos mitos que dieron forma al Ecuador actual. En La desfiguración Silva, que ganó el Premio ALBA de Narrativa 2014, Ojeda hace que sus personajes inventen a un miembro más de los tzántzicos, aquel movimiento político y literario que, como su nombre prefiguraba, redujo la muy bien acomodada cabeza de la cultura en los años sesenta.

Pero esta no es una novela histórica, sino –también como en algunos libros de Alemán– el encuentro de la identidad como ficción y otras estrategias para narrarla, como el cine. Ojeda, quien da clases de literatura en la Universidad Católica de Guayaquil y termina un doctorado sobre el concepto de pornoerótica en varias escritoras latinoamericanas, participará en sendas mesas sobre la producción literaria actual en el país y los modos en que se conjugan el cuerpo y la escritura.

Para Piedad Bonnett, quien reflexiona sobre la vida y la muerte de su hijo Daniel en ‘Lo que no tiene nombre’, la literatura existe en tanto da vida”.

 

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