Sobrellevando la menopausia

13 de Octubre de 2013

Antes o después de los 50 toda mujer experimentará el cese definitivo de la menstruación. No solo le causará estragos orgánicos sino psicológicos. Hay que saber sobrellevarlos.

A sus 51 años el carácter de Herminia estaba cambiando. No solo sentía angustia, sino que todo le fastidiaba. Incluso su único hijo, siempre en son de protesta, le decía: “¡Seguro estás menopáusica!”. Este fue el detonante para que decidiera acudir a donde la ginecóloga, quien le comunicó que los estrógenos –hormonas– estaban bajando y que lo que sentía eran los síntomas de la menopausia.

“No lo podía creer. Siempre pensé que no me daría a mí por tener un carácter fuerte. Pero cada vez más experimentaba una sensación de tensión muscular, un estado de tristeza y hasta de fatalismo. Incluso creía que me iba a morir y que me pasaría algo”, asegura.

Además, dice, sentía ahogo, taquicardia (aceleración de los latidos), miedo, soledad y empezó a hacer un análisis de su vida, de lo que había logrado o no a su edad, si había o no aprovechado el tiempo que le había tocado vivir.

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Pero Herminia decide conversar con una amiga, de 52, y esta le dice que había sentido los mismos síntomas. Una semana después decidió hacer una reunión con Laura (53), Andrea (55) y Carmen (60), para despejar ciertos mitos y creencias que giraban en torno a la menopausia, ya que aún dudaba de que los estragos que sentía eran producto de esta.

“Laura, por ejemplo, pensó que el manejo de la menopausia era solo psicológico. Pero llegó a la conclusión de que es un problema hormonal que la mujer no puede controlar. Mientras que Carmen comentó que los síntomas afectaban dependiendo del organismo de cada una, ya que a unas les duraba un año, dos o hasta cinco”.

Andrea, en cambio, aseguró que los síntomas están relacionados con el estilo de vida de cada mujer. Ella antes de que le diera la menopausia llevaba una dieta nada balanceada, hacía poco ejercicio y su entorno laboral era muy estresante, por lo que esto incrementaba su estado de ansiedad. Pero todo cambió cuando decidió llevar hábitos salubables, hizo ejercicios y tomó pastillas naturales de reemplazo hormonal.

En cambio, dice Herminia, a ella le tocó al final de la reunión reconocer que estaba entrando en la etapa de la menopausia, porque aparte de los síntomas a veces menstruaba y otras no.

“Otra vez me impacté y tuve que hablar con una psicóloga, porque debía salir de mi etapa de negación. Ella me ayudó a entender que los síntomas que sentía eran de la menopausia y eso me tranquilizó. Entendí que iban a pasar y que no me darían siempre. Además, quedó claro que era una faceta en la que mi cuerpo necesitaba adaptarse al cambio, por lo que debía estar siempre en contacto social, acudir a mis controles ginecológicos y no aislarme”

Fue por eso, explica Herminia, que se apoyó en sus amigas a través de las redes sociales. Todas quedaron en que se ayudarían mediante la tecnología: sea Facebook o Skype. Cada vez que alguna sintiera angustia o desesperación solo bastaba encender el computador para estar comunicadas. “No importaba si fuera a las doce de la noche o a la una de la madrugada. Lo importante era apoyarnos. Eso me ha ayudado un poco a no hundirme en la soledad”.

Relación con los demás

Pero eso no es todo. Cuando se está en la etapa de la menopausia generalmente las mujeres, dice la psicóloga clínica María Quinde Reyes, suelen creer que su familia, sea esposo o hijos, no está pendiente de ella. Es por eso por lo que la mujer necesita sentirse apoyada y comprendida. Y ella a su vez debe tratar de cambiar su actitud de amargura y agresividad, producto de su demanda de consideración hacia ella, porque puede dañar la relación conyugal, con sus hijos e incluso con sus amigos.

Según el psicólogo clínico Jorge Tello, cuando los hijos y los esposos ignoran lo que está sucediendo en el cuerpo de la mujer, esta es minimizada y hasta objeto de bromas que pueden llegar a ser hirientes. “Estas conductas deben evitarse para no ocasionar mayores molestias a la mujer que amamos, sea ésta, nuestra esposa o nuestra madre”.

Todos, agrega, necesitan informarse de que esta etapa en la vida de una mujer es trascendente. Por lo tanto, es necesario ser pacientes y comprensivos con los cambios abruptos de estado de ánimo de ella. Sobre todo hay que tener mucha paciencia y ayudarla a sobrellevar esta etapa de su vida”.

A veces, agrega Quinde, la angustia que siente la mujer en estado de menopausia hace que desee salir a caminar o hacer alguna actividad a la hora que sea, porque no soporta los calores que se le presentan. Entonces, es importante que la familia la entienda y que no la recrimine o le diga que está loca.

También es necesario, dice, que los médicos ginecólogos deriven a la mujer adonde un psicólogo o psicóloga para que la ayuden a sobrellevar los síntomas de la menopausia y de esta manera disminuir su estado de ansiedad o depresión. “Como no hay una educación al respecto, a la mujer le toca vivir los síntomas sola y como la familia no logra entenderla, se dañan las relaciones”.

Este comportamiento, dice Tello, hace que la familia atraviese por un momento de crisis. Pero se puede sobrellevar sin mayores dificultades, con amor y paciencia. (S.M.de.C)

 

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