Aceptar la edad

31 de Diciembre de 2017

La sociedad tiende a glorificar la juventud y a representar la vejez como algo que debe evitarse. Pero a medida que envejece, no tiene por qué disminuir su calidad de vida.

El darse cuenta de que está envejeciendo se da poco a poco. Quizá al ver una película señale a los actores: “Ella ya se murió. Ay, él también”. De repente, sus articulaciones también hacen más chasquidos y tronidos que antes.

Mucha gente no diría que los 38 años califican como vejez, pero cuando sobrepasa esa edad, estadísticamente lo podrían considerar ‘viejo’, señala Tom Ludwig, profesor de Psicología en el Colegio Hope (Míchigan). Sin embargo, hay estudios que demuestran que las personas comienzan a sentirse viejas a los 60 años y una encuesta realizada por el Pew Research Center descubrió que casi 3000 encuestados afirmaron que la vejez comenzaba en promedio a los 68.

Para Daniel Kaplan, profesor de Trabajo Social en la Universidad Adelphi (Nueva York), llegar hasta una edad avanzada es un logro relativamente reciente. “El promedio de vida del humano aumentó más años durante el siglo XX que durante todos los milenios anteriores juntos”.

El promedio de esperanza de vida mundial es de 71,5 años, según la Organización de las Naciones Unidas

Consejos para la edad

Gayatri Devi, neuróloga en el Hospital Lenox Hill (Manhattan), señala que la actitud marca la diferencia en esta etapa.

Una de sus pacientes a menudo le decía “la vejez tiene cara fea” (falleció a los 84 años). Otra, de 98 años, le aseguró a Devi que se parecía a la actriz Elizabeth Taylor de joven. Cuando la doctora le dijo que para alguien que alguna vez fue tan hermosa debía ser difícil envejecer, ella protestó: “¿Quieres decir que ya no soy hermosa?”.

Otro paciente, que falleció a los 101 años, le aconsejó tratar de tener un amigo “de cada década de vida”. Él tenía un amplio círculo de amistades que incluía a la hija de Devi, entonces de 12 años. Tener amigos de varias generaciones ayuda a superar la soledad cuando algunas amistades se mudan, fallecen, se enferman o ya no pueden moverse.

“Esto habla de la antisegregación de los viejos, así como de mantenerse actualizado con los avances tecnológicos para evitar ser señalados por vivir en la era de los dinosaurios”, dice Devi.

Existencia plena

La calidad de la última parte de su vida está bajo su control. Sus decisiones respecto a estilo de vida y actitud pueden influir sobre los efectos de la llamada vejez secundaria.

Hacer ejercicio, así como dormir y comer bien contribuirá a su salud física, lo cual se reflejará en su salud mental y cognitiva, comenta Ludwig.

Las personas deberían prepararse para las últimas etapas de su vida tal como lo hacen cuando van a iniciar una familia, o cuando ayudan a un hijo en la transición hacia una mayor independencia en su adultez.

Busque asesoría financiera para adaptarse a los cambios en sus ingresos y planifique los costos de la atención médica. Hable con su familia y amigos de lo que espera en la vejez.

Por lo general, los adultos mayores son más felices y están menos estresados y preocupados que los adultos jóvenes y de mediana edad, afirma Kaplan. Aunque, añade, puede haber una baja en la salud y en los ingresos, “la gran mayoría de los adultos mayores disfruta mejorías en los aspectos emocionales de la vida”, pues se enfocan más en la información positiva.

Creatividad al envejecer

La creatividad tiende a decaer conforme envejecemos. Una razón puede ser que mientras vivimos más años sabemos más. Eso es una ventaja, por supuesto. Sin embargo, también puede llevarnos a ignorar lo que contradice lo que ya pensamos.

En relación con lo anterior, la explicación esta relacionada con una tensión entre dos maneras de pensar, que los científicos llaman exploración y explotación. Cuando nos enfrentamos con un problema nuevo, los adultos por lo general explotamos el conocimiento que hasta ahora hemos adquirido sobre el mundo. Tratamos de encontrar una buena solución que se acerque a soluciones que ya hayamos dado.

Por otro lado, la exploración (intentar algo nuevo) nos lleva a concebir a una idea menos común, una solución menos obvia, un nuevo conocimiento. Pero también puede significar que perdamos el tiempo considerando posibilidades absurdas que nunca funcionarán, algo que suelen hacer los niños en edad preescolar y los adolescentes.

Ignore los estereotipos

Ludwig asegura que la realidad de envejecer no es tan mala como lo sugieren los estereotipos. Aunque es cierto que conforme envejecemos subimos de peso y perdemos algunas de nuestras habilidades intelectuales, no hay razón para asumir esos prejuicios.

Mitos como el que están desconectados de la realidad o que son irritables son perpetuados por los medios y por la cultura. Los avances tecnológicos han extendido la idea de que los viejos no pueden mantener el paso.

Leslie K. Hasche, profesora de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad de Denver, apoya la iniciativa ‘Interrumpe el envejecimiento’, de la Asociación Estadounidense de Personas Jubiladas, la cual busca contrarrestar los mitos sociales y culturales de lo que significa ser viejo. “Con demasiada frecuencia, los mitos crean barreras o límites que pueden interferir en la forma en que los adultos mayores se mantienen conectados o buscan actividades con significado para ellos”.

Si bien es cierto que ya no pueda realizar las mismas actividades que cuando era joven, hay formas de compensarlas buscando otras actividades gratificantes. Encuentre algo con lo que pueda comprometerse a mejorar, ya sea el tenis o la ebanistería. Ludwig sugiere enfocarse en ayudar a los demás, en especial a los jóvenes.

Hay hitos en la vida (cumpleaños, cambios de trabajo y el fallecimiento de familiares y conocidos) que recuerdan el paso del tiempo, pero no debe distraerle del objetivo de buscar el significado de la vida y de querer mejorar la calidad de la misma.

Para muchas personas la edad llega sin avisar y en ocasiones sin fanfarrias o reconocimiento. Mientras que muchos disfrutan una relativa continuidad durante décadas, tener la capacidad de adaptarse al contexto cambiante de nuestras vidas es clave para el éxito a lo largo de la existencia. NYT

 

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