Día de mercados

02 de Octubre de 2011
  • El Gran Bazar
  • Comercios flotantes
  • Candem Town
  • El mercado de Otavalo opera cada sábado.
  • Llapingacho en el mercado Modelo (Ambato).
  • El hornado del mercado de La Merced (Riobamba).

Las áreas populares de comercio de las ciudades pueden llevarnos a una feliz escapada de los atractivos tradicionales... para penetrar muy en lo profundo en la verdadera cultura de los pueblos.

Tienen distintos nombres. Los árabes los llaman zocos, los mexicanos tianguis, para los españoles son los mercadillos y en Nueva York los denominan marketas (palabra de spanglish). 

Sin importar cómo los llamen, esos complejos comerciales, generalmente rústicos, se fueron convirtiendo en un atractivo turístico que exhibe el desarrollo de la vida diaria de la población local y, lógicamente, brinda una buena oportunidad de adquirir –a buenos precios– aquellos productos que pueden servir para vestirnos, alimentarnos o como souvenir.

Aquí algunos de esos mercados que atrapan al viajero con sus ambientes y ofertas tan particulares.

Estambul, Turquía
El Gran Bazar

El nombre en turco de este complejo del regateo es Kapali Carsi (Bazar Cubierto). Es un sitio de visita obligada en Estambul para encontrar desde vendedores ambulantes hasta las tiendas más lujosas, por lo que brinda una gran oportunidad para comprar a precios más bajos que en otros sitios, desde ropa de cuero, alfombras artesanales turcas (famosas internacionalmente por su calidad), pipas, cerámicas, lámparas, objetos de onix, joyas, seda y lana, todo en medio de un ambiente que parece extraído de algún cuento mágico.

El Gran Bazar de Estambul, uno de los más grandes del mundo y localizado en el centro de la ciudad, muy cerca de la Mezquita Azul y de la Basílica de Santa Sofía, tiene 22 puertas de ingreso para acceder a unas 4.000 tiendas organizadas en 64 calles de acuerdo al tipo de mercadería que venden, por lo que resulta una buena forma de poder encontrar lo que uno está buscando y así no perderse en tremendo laberinto.

Así, sus calles llevan el nombre del gremio de comerciantes que trabaja en ellas, por ejemplo; Kuyumcular, joyeros, y Aynacilar, vendedores de espejos.

Este pequeño mundo del comercio es concurrido por alrededor de 400 mil personas por día, quienes también pueden encontrar mezquitas, baños turcos, cafeterías y restaurantes.

Los orígenes del Gran Bazar se remontan a la época del sultán otomano Mehmed II, cuando en 1455 construyó cerca de su palacio el antiguo bazar (Eski Bedesten). Alrededor de este edificio se fueron instalando talleres de artesanos formando las calles gremiales.

Con el tiempo los edificios crecieron en número y las calles fueron cubiertas. Poco después todo el complejo fue amurallado.

Bangkok, Tailandia
Comercios flotantes

La capital de Tailandia es un paraíso para las compras en el sudeste de Asia. Los productos más habituales para adquirir en esta ciudad son la ropa, bolsos, relojes y otros artículos, aunque muchos pueden ser falsificaciones. 

Las tres calles más comerciales de Bangkok son Silom, Sukhumvit y Siam Square, y los mercados más famosos son los nocturnos de Patpong y de Suan Lurn y el complejo de Chatuchak.

Pero los mercados flotantes son especialmente populares entre los turistas, simplemente porque no hay nada igual en el mundo. Ofrecen frutas tropicales, verduras y alimentos cocinados en los pequeños barcos que se han apropiado de los canales de la ciudad. 

Taling Chan y Bang Ku Wiang son algunos de los mercados flotantes más populares, aunque en las afueras, hacia el sur de la ciudad, opera uno de los más conocidos: el mercado flotante de Damnoen Saduak. 

Esa área rural es sumamente fértil, por ello la calidad de las frutas que allí se venden es inmejorable: mangos, cocos, bananas, pomelos chinos, uvas de Malacca, frutos que difícilmente encontremos en otro sitio. 

Lo recomendable es pasar la noche en alguno de los hoteles de la zona para realizar el paseo muy temprano al día siguiente, ya que a media mañana se llena de turistas.

Las operadoras de turismo ofrecen recorridos al estilo Venecia por los canales. Y para esos turistas que no gustan mucho de navegar en canoa, pueden visitar el mercado desde las orillas y comprar algo, como lo hacen habitualmente los clientes tailandeses.

Londres, Reino Unido
Candem Town

Los turistas pueden llegar a través del metro subterráneo (o tube, como le dicen los londinenses), ya que existe una estación llamada Candem Town.

Al llegar, los visitantes se encontrarán con una calle sembrada de negocios de todo tipo para adquirir desde los típicos souvenirs hasta los objetos más extravagantes, como látigos, pantalones de cuero, piercings, artesanías insólitas y camisetas con frases divertidas.

Aunque de jueves a domingo la zona se repleta de quioscos y puestos de venta menos formales, que llenan el ambiente de un particular encanto.
Los visitantes también tienen a su disposición una oferta gastronómica que es servida en puestos de comida vietnamita, camboyana, tai, india, japonesa, mexicana, francesa y demás, todo por menos de 5 libras inglesas (algo así como 7,5 dólares). Al avanzar la tarde, los precios bajan.
Otra particularidad de Candem Town es la multiculturalidad que exhibe, desde migrantes de todas partes del mundo hasta punks, hippies, góticos y todas las tribus urbanas que es posible imaginar.

Para visitarlo, es necesario que el turista le dedique un día entero, ya que una mañana o una tarde resulta muy poco para dejarse llevar por el tsunami de ofertas que brinda ese sitio. Pero al caer la noche es recomendable que el turista abandone la zona ya que no se considera muy segura.

Se dice que este mercado recibe a unos diez millones de personas al año, lo cual significa el doble de visitantes que el Museo Británico. 
Quienes deseen evitar las multitudes del fin de semana pueden ir jueves o viernes. Aunque muchos turistas recomiendan visitarlo el domingo por ser el día de mayor movimiento de visitantes locales y viajeros.

Fuentes Camdentown.co.uk, Minube.com, Eturismoviajes.com, Wikipedia, Estambul.es, Turismito.com, Londres.es, Viajeros.com

Ecuador
Colores y Sabores Locales

El mercado indígena de Otavalo, que opera cada sábado en el centro de la urbe, es uno de los más apreciados por el turismo internacional debido a su innumerable oferta de artículos hechos a mano, en algodón, lana, cuero, madera, cerámica y otros materiales, además de que es reconocido como el más antiguo de Sudamérica y poseedor de una identidad fortalecida por las costumbres y tradiciones. 

Pero los ecuatorianos hemos encontrado en los mercados otro propósito además de comprar artículos, ya que allí muchas veces se encuentra una oferta culinaria que provoca que muchos viajeros nacionales suelan programar una parada en esos negocios para probar el sabor local. Aquí dos ejemplos.

Los apetecidos llapingachos ambateños. Entre la variada gastronomía ambateña, seguramente el plato más conocido es el llapingacho (tortilla de papa aplastada), que diariamente se lo puede encontrar en los mercados del centro de la urbe, como el Central y el Modelo, hasta donde acuden turistas a degustar de su sabor acompañado con chorizo, aguacate, huevo frito, ensalada de lechuga y remolacha.

Ese plato es todo un imán de turistas. Los quiteños Adriana Flores y Jorge Arcos, mientras se sirven los llapingachos en uno de los puestos de la parte alta del mercado Modelo, advierten que cada vez que llegan a Ambato no dejan de acudir a saborear este plato tradicional. Es como un sabroso ritual que hace más agradable su visita a la capital de la provincia de Tungurahua. Algo distinto les ocurrió a Cecilia Ordóñez y Modesto Mina, de Bogotá (Colombia), quienes no tenían conocimiento del plato hasta que, antes de llegar al Ecuador, les recomendaron que si pasaban por Ambato deberían probarlo. “Así que acudimos a saborearlo y es muy sabroso”, indica Modesto. El plato cuesta entre $ 1,50 y $ 2,50.

Vamos por el hornado en Riobamba. En el mercado Mariano Borja, mejor conocido como La Merced (Colón y Guayaquil, en pleno centro de Riobamba), todos los días, a excepción de los jueves por la tarde, por limpieza del mercado, y el Viernes Santo, 17 personas uniformadas venden higiénicamente el tradicional hornado riobambeño.

“Es el más rico del Ecuador, inigualable en el mundo”, dijo Blanca Guaranga, quien por más de 20 años prepara este plato típico, negocio que heredó de su madre, Natividad Carrillo, quien durante 50 años vendió el exquisito hornado.

En el mercado, desde las 08:00 comienza el griterío de las 17 vendedoras: ¡Venga, papito!, ¡venga, caserito!, ¡venga, coloradito!, ¡venga, amorcito, bonito, lindo, doctorcito, ingeniero, vecinito, comadrita, compadrito!, ¡tome!, aquí está, ¿cuanto le ponemos, quiere la cabeza, un brazo o la pierna?”. 

El producto se exhibe siempre fresco, humeante y crujiente sobre una bandeja de latón. Algunos clientes ya tienen sus caseritas (vendedoras preferidas) y acuden a comprar directamente; en cambio, quienes van por primera vez suelen sentirse confundidos entre el hornado, el mote y el grito de las amables vendedoras que saben que sus clientes son la razón de su existencia.

Fuentes y fotos Wilson Pinto (Ambato) y Víctor Hugo Cevallos (Riobamba).

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