Endocarditis infecciosa

01 de Septiembre de 2013
Sheyla Mosquera de Calderón

Cuando la membrana que recubre el interior de las cavidades del corazón o las válvulas cardiacas se infectan, puede haber serias complicaciones.

Seguro no lo sabe. Pero los austriacos Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), compositor y pianista, y Gustav Mahler (1860-1911), compositor y director de orquesta, tenían en común algo más que la música: una endocarditis.

Según investigaciones del médico internista español Julio Montes Santiago, el estudio patobiográfico de las vidas de ambos personajes se inclina por haber padecido de valvulopatía reumática, desarrollando posteriormente endocarditis estreptocócica. “Después Mozart presentó insuficiencia renal, mientras que Mahler, edema agudo de pulmón”.

La endocarditis, dice la cardióloga Peggy Freire Torres, es una infección de la sangre de tipo bacteriana o por hongos, que afecta a las válvulas cardiacas y menos comúnmente a la membrana que tapiza las cavidades cardiacas llamada endocardio. Se puede iniciar por cualquier infección que no se trate adecuadamente y que se disemina en la sangre, ya sea por problemas odontológicos o de piel, entre otros.

Por lo tanto, agrega, se acumulan las llamadas vegetaciones, compuestas por plaquetas (células sanguíneas), fibrina y acúmulo de microorganismos y células inflamatorias que se quedan adosadas en las válvulas cardiacas.

El doctor Carlos Velasco Terán, cardiólogo intervencional del Baylor University Medical Center en Dallas, EE.UU., quien estuvo recientemente en el V Congreso Internacional de Aterosclerosis y Endotelio en Guayaquil, explica que la endocarditis más común es de tipo bacteriana y afecta especialmente a las válvulas cardiacas mitral o aórtica y, a veces, a la tricúspide, sobre todo, en pacientes que usan drogas inyectables intravenosas.

En una persona que no ha tenido enfermedades previas, la mayoría de las endocarditis son provocadas por bacterias como el estafilococo y el estreptococo. Pero también existen otras bacterias que afectan a quienes tienen factores de riesgo como una insuficiencia renal, inmunosupresión, abuso de drogas intravenosas o lupus.

Incluso, dice, se afectan más con endocarditis quienes padecen de alguna anormalidad en las válvulas cardiacas, que crea un flujo sanguíneo ligeramente anormal. “Mucha gente tiene pequeños desperfectos en las válvulas del corazón, pero no les crean problemas mientras no estén sometidas a otro tipo de tensión, como es la presencia de las bacterias, que muchas veces entran a la circulación durante procedimientos muy menores, tales como la limpieza dental”.

Los síntomas comunes que presentan pacientes con endocarditis son fiebre, escalofríos intermitentes y malestar general. En el examen físico, un soplo es comúnmente auscultado. Este último es un sonido anormal creado por el paso de sangre dentro del corazón en dirección contraria al flujo normal, en la mayoría de los casos aparece cuando la válvula afectada desarrolla insuficiencia debido a la destrucción de la estructura valvular causada por la infección.

Una válvula insuficiente hace que la sangre regrese de donde sale. Si parte, por ejemplo, del ventrículo izquierdo hacia la aorta, esta retorna de la aorta al ventrículo y provoca una sobrecarga al corazón. Por lo tanto, el paciente entra en insuficiencia cardiaca: sentirá falta de aire, fiebre, taquicardia (corazón acelerado) y debe ser hospitalizado. Por eso, la endocarditis sin tratamiento tiene una mortalidad alta.

Exámenes fundamentales

Para verificar el diagnóstico de endocarditis, dice Velasco, es necesario realizar un cultivo de sangre: se deben sacar dos muestras, una en cada brazo con 30 minutos de separación y con total asepsia, así se evitará que bacterias de la piel las contaminen y el resultado salga positivo sin que en realidad haya la enfermedad.

“Si a las 48 horas las bacterias que se están cultivando no han crecido y si el médico continúa con la sospecha, es necesario que se las mantengan en otro medio de cultivo para bacterias más difíciles de crecer”.

Otro medio de diagnóstico es con un ecocardiograma (ultrasonido del corazón), que es el procedimiento clave en alguien que se sospecha con endocarditis. Con esto se determina cómo está la función del corazón, cuál es la válvula afectada y qué tanto lo está.

Combinación de antibióticos

Según Freire, la endocarditis se trata con la combinación de antibióticos endovenosos que se los administran de acuerdo con el resultado de hemocultivos (cultivo de microorganismos en sangre) y de los antibiogramas, además, por tiempo prolongado, que puede ser meses si así se lo requiere.

“Muchas veces si el tratamiento clínico con los medicamentos de última generación no es efectivo, es necesario extirpar la válvula cardiaca afectada y colocarle una prótesis valvular por medio de cirugía cardiaca”.

Usualmente la endocarditis se cura si se hacen las investigaciones apropiadas del origen de la infección, diagnóstico del microorganismo y tratamiento adecuado. Pero a veces el paciente llega al médico demasiado tarde cuando la infección está diseminada y la persona puede morir.

Prevenir infecciones

La cardióloga Peggy Freire da algunas recomendaciones para prevenir endocarditis:

• Buen lavado de las manos.

• Llevar un control odontológico y dermatológico.

• Pacientes con ciertos factores de riesgo (enfermedad congénita cianótica del corazón, previa cirugía de reemplazo valvular, entre otros) requieren antibióticos antes de una manipulación odontológica.

• La mayoría de las personas con enfermedades valvulares no requiere tomar antibióticos antes de procedimientos dentales u otras cirugías.

• Los que han tenido endocarditis deben someterse a exámenes de sangre, cultivo de exudado faríngeo, urocultivo y control cardiológico con ecocardiograma para observar si desaparecieron las vegetaciones.

Bombeo de la sangre

El corazón bombea la sangre en una sola dirección. Las válvulas cardiacas desempeñan un papel esencial en este flujo al abrirse y cerrarse con cada latido.

Los cambios de presión detrás y delante de las válvulas les permiten abrir sus puertas justo en el momento debido y luego cerrarlas para evitar el retroceso de la sangre.

 

 

Insuficiencia cardiaca

Sucede cuando el corazón no puede bombear suficiente sangre a todo el cuerpo como debería.

El debilitamiento de la capacidad de bombeo de este órgano provoca acumulación de sangre y líquidos en los pulmones, acumulación de líquido en los pies, los tobillos y las piernas llamada edema, cansancio y falta de aire.

 

 

 

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