¿Por qué se volvió tan desobediente?

10 de Junio de 2018

La mayoría de los niños desafía algunas vez los deseos de sus padres. Es parte del crecimiento y pone a prueba las normas y expectativas de los adultos.

La desobediencia es una manera en que los niños aprenden y se descubren a sí mismos, expresan su individualidad y logran un sentido de autonomía. A medida que extienden sus alas independientes y entran en conflictos menores con sus padres, descubren los límites de las normas de sus progenitores y de su propio autocontrol.

A veces, sin embargo, estos conflictos se convierten en un patrón interacción entre padres e hijos. La desobediencia puede tener una variedad de causas. A veces, se debe a expectativas irracionales de los padres. O podría relacionarse con el temperamento del niño o con problemas escolares, estrés familiar o conflictos entre sus progenitores.

¿Qué pueden hacer los padres?

Cuando se tiene un hijo muy desobediente, examine las posibles fuentes de su conflicto interno y rebeldía. Si ha sido un patrón que ha continuado con la edad, evalúe su propia situación familiar:

¿Cuánto respeto se muestran los miembros de su familia entre sí? ¿Respetan el derecho a la privacidad, las ideas y los valores personales de los demás? ¿Cómo resuelven sus conflictos? ¿Mediante la discusión racional o la violencia? ¿Cuál es su estilo normal de relacionarse con su hijo y qué formas toma generalmente la disciplina? ¿Qué tantos gritos y nalgadas hay? ¿Está pasando la familia por momentos especialmente tensos?

Dígale a su hijo que ha notado una diferencia en su comportamiento y que siente que no es feliz y que tiene dificultades. Trate de determinar con él la causa específica de su frustración o malestar. Este es el primer paso.

Su reacción es importante

Si reacciona al mal comportamiento de su hijo explotando o perdiendo el control, él responderá con desobediencia y falta de respeto. Por el contrario, será más obediente si usted mantiene la calma, coopera y es coherente. Si está fuera de control, imponga una pausa hasta que se calme y recupere el autocontrol.

Cuando su hijo sea obediente y respetuoso, felicítelo. Recompense el comportamiento que desea obtener, incluyendo la cooperación y la resolución de desacuerdos. Estos esfuerzos siempre serán mucho más exitosos que el castigo. (HealthyKids.org)

Aplique la disciplina positiva

En este estilo de disciplina, uno de los aspectos que más ayudan a los padres es encontrar las metas ‘equivocadas’ de los niños en función de sus objetivos inconscientes: 1. Obtener atención, 2. Ganar poder y control, 3. Vengarse o desquitarse y 4. Mostrar sentimientos de inadecuación, expresa la psicóloga clínica Mónica Morla de Salvador, directora de Conexiones: Centro de Atención Psicológica. “Los niños suelen creer equivocadamente que obtienen la atención de sus padres mediante una mala conducta, y en verdad muchas veces les funciona”, dice Morla, quien es facilitadora de disciplina positiva. “Cuando no, se mueven por lo general hacia la siguiente meta, más intensa: tener el poder. Cuando esta lucha tampoco funciona, se enojan, se vuelven más desafiantes y optan por la venganza. Otros niños asumen el papel de víctimas o de incapacidad para resolver situaciones, y así obtienen ayudas permanentes de su familia”.

Sea cual sea la meta equivocada, los niños repiten estas conductas inadecuadas, de modo que usted sentirá que ya lo ha intentado todo, y a pesar de eso no logra que tengan el comportamiento esperado. Se puede sentir agotado de rogarle y suplicarle, o sentirse culpable por haber subido el tono con castigos o sanciones que por un momento pudieron ser eficaces. pero que con el tiempo se vuelven inútiles.

Para abordar adecuadamente a los niños desobedientes, Morla propone considerar no solo edad, temperamento y circunstancias, sino también equilibrar la firmeza con el respeto, cuidando el tono de voz, gestos y momento en que se realicen las correcciones.

Evite confrontar o dar explicaciones cuando el niño esté desbordado en sus emociones, esto suele ser inútil; procure más bien un tiempo de calma para luego conversar y buscar soluciones respetuosas. Opte por mostrar interés, alegría y reconocimiento cuando el pequeño se esfuerce en comportarse apropiadamente; esto lo hará sentirse amado y desarrollará habilidades para la vida, sabiendo que sus padres están cerca como apoyo y modelos de valores y actitudes; así lograrán educar en positivo y con respeto.

NECESIDADES DEL NIÑO

Para uno de los mentores de disciplina positiva, el psiquiatra y educador Rudolf Dreikurs, un niño se comporta mal porque está mal motivado, porque sus necesidades de pertenecer no han sido atendidas adecuadamente y gran parte de su comportamiento está relacionado a encontrar un lugar importante en su familia, en su grupo de compañeros. Al no lograrlo, opta por conductas inadecuadas, desobedientes o difíciles. La disciplina positiva ofrece sugerencias: ignorar la conducta, redirigir la atención a otro tema, enseñar cómo hacer las cosas para conseguir autonomía, ofrecer opciones limitadas o dejar que las rutinas ordenen las conductas esperadas.

 

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