Cultivar amor para cosechar felicidad

Por Ángela Marulanda
10 de Junio de 2018

Como a lo largo de los años de formación de los hijos los padres somos las personas más importantes del mundo para ellos, nosotros somos el libro en que aprenden los principios y las virtudes que los guiarán por un buen camino. Así, lo que hagan con su vida será, en buena parte, el resultado de lo que nosotros les inculquemos como lo que es correcto, valioso y lo importante.

No hace falta que nos gusten las labores de la crianza y ni siquiera que los hijos logren lo que nosotros soñamos para poder vivir satisfechos como padres. Amarlos es suficiente para vivir dichosos con ellos. Nuestra felicidad y su bienestar dependen de la generosidad de nuestro afecto, no de lo dignos de amor que sean ellos. Y la forma en que los amemos es la que determinará cómo se tratará la Tierra, cómo serán las relaciones entre quienes la habitamos, qué armas se construirán, qué luchas se emprenderán, qué batallas se ganarán o qué vidas se perderán.

Como padres, será nuestro compromiso y nuestro amor por los hijos lo que los convertirá en un testimonio de lo mejor que hay en nosotros. De tal manera que lo que necesitamos para este propósito es esforzarnos por ser personas que los niños puedan admirar tanto como para querer adoptar nuestras cualidades y cultivar nuestras virtudes, de manera que nuestras acciones les dejen un mensaje de fe en sus semejantes y de esperanza en el futuro tan contundente como para que puedan ver que el mundo tiene mucho para ofrecerles y que, por ende, ellos tendrán mucho que ofrecerle al mundo.

No es necesario que los hijos sean lo que nosotros soñamos ni tampoco hacer hasta lo imposible para que ellos sean felices. En la medida en que seamos unos padres comprometidos y amorosos nos sentiremos más complacidos con lo que hacemos y gozaremos de la dicha de sentirnos profundamente amados por los hijos. Así, no tendremos que escoger entre lo que les conviene a ellos y lo que nos conviene a nosotros, porque también es lo mismo. Saber que su vida ha sido mejor por la forma en la que los hemos cuidado y amado será suficiente para que, tanto ellos como nosotros, nos sintamos enormemente felices. (O)

angelamarulanda@gmail.com

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