La transmisión en vivo del Óscar esta noche es para muchos de los millones que siguen el evento anualmente el despliegue de glamur más sonado del año. Para cinéfilos ardientes, el asunto es otra cosa, porque Hollywood ahora nos trae las crisis del planeta Tierra siempre al borde de apocalipsis vivenciales o ecológicos. Pero hay unos que buscamos ventanas que iluminen la existencia con aquella añorada potencia humanística de los grandes maestros de antaño.