Nuevo desafío: Riviera en ‘Sambo’

Por Epicuro
25 de Enero de 2015

“El éxito fue inmediato, sin lugar a dudas, por ser el resultado de tan brillante trayectoria... Me llamó la atención que la clientela en su mayoría era gente joven. Luigi alcanza varias generaciones”.

ALuigi lo conozco desde que abrió su primer restaurante en Urdesa. Antes de su llegada reinaba de un modo absoluto mi amigo personal Enrico Cardelli, quien tenía 28 años cuando llegó y llevó con gran éxito su Trattoría del Veneciano, puso de moda el vino blanco Verdicchio, acostumbró a sus clientes a saborear las pastas al dente. Luego abrió su Trattoría de Enrico, la que, poco a poco fue perdiendo su liderazgo. En la actualidad se disputan los dos primeros puestos Riviera y La Casa di Carlo (o Carlo e Carla en Plaza Lagos).

Luigi es un empresario de excelente visión, por eso mismo postergó su ingreso al sector de Samborondón, donde se congrega la mayoría de los grandes restaurantes. Sin embargo, no solo logró sobrevivir en Urdesa sino que Riviera y Red Crab mantienen intacto su caudal de visitantes. Pienso que la personalidad de quienes llevan la batuta es decisiva, en el caso de Red Crab es la sagacidad, el buen olfato comercial de Efrén Coronel, luego tanto en Riviera como en Red Crab, la constancia en la calidad.

Luigi y su esposa Ángela de por sí son extraños fenómenos, pues editaron un lujoso libro en el que combinaron la cocina italiana con los productos que obsequia la tierra ecuatoriana, son a la vez junto con su hijo Paolo, los máximos promotores del llamado slow food, movimiento gastronómico que se opone a la comida rápida y a la estandarización, auspician cultivos orgánicos, abrieron su nuevo local en Samborondón sin mayor publicidad ni vistosa inauguración.

El éxito fue inmediato sin lugar a dudas por ser el resultado de tan brillante trayectoria. Estuve allí el día 4 de enero, tuve que esperar que se liberase una mesa porque el local estaba absolutamente lleno. Me llamó la atención que la clientela en su mayoría era gente joven. Luigi alcanza varias generaciones.

En el 2013 obtuvo uno de los más grandes premios mundiales: Ospitalità Italiana Ristoranti nel Mundo, clasificando Riviera como el primer restaurante de América Latina y el segundo puesto exaequo en el mundo. Luigi, además, sabe rodearse de excelentes colaboradores, Eduardo en Urdesa y Jacinto en Samborondón, fieles y honestos asistentes.

Desde su casa en Liguria, Luigi puede chequear el movimiento de sus locales mediante un circuito de cámaras estratégicamente ubicadas. Su proveedor de lomo es el mismo que abastece a Ramón Carne al carbón, debo reconocer que el lomo en salsa de cuatro quesos que me serví ($ 20,49) era hasta más tierno que muchas carnes importadas. Haciendo honor a la cocina lenta, dos de mis acompañantes escogieron el ossobuco cocido en su punto ($ 18,77). El vino fe un Vignamaggio, producto de Toscana definitivamente joven, afrutado, con una punta de acidez que lo volvía muy refrescante ($ 37).

Los postres clásicos de Riviera siguen siendo la pana cotta (nata cocida) que se elabora con leche, crema de leche, gelatina, azúcar y puede acompañar frutas, el conocido tiramisú (postre frío que se monta en capas con el toque mullido del mascarpone), los profiteroles bañados en salsa de chocolate. Lamento que la carta de vinos ofrezca solamente siete etiquetas de tinto y siete de blanco. Se debe, presumo, a la drástica limitación de las importaciones.

Obviamente, el café espresso sigue allí siendo la esencia del café. Nuestra planilla para cuatro personas y una botella de vino italiano fue de $ 151,09, lo que nos dio con IVA y el servicio un total de 184,33 precio correcto para este tipo de establecimiento y su calidad.

Riviera está ubicado atrás del Banco del Pacífico, junto al Riocentro Ceibos. Es fácil estacionarse. (O)

epicuro44@gmail.com

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