Nueva casa en Urdesa: Mariscos a la peruana

Por Epicuro
22 de Marzo de 2015

“Visité la cocina, impecable con el aluminio luminoso, los diversos rincones funcionalmente ubicados, una enorme cámara refrigerada en el primer piso. Baños hermosos”.

Escribí hace una semana acerca del Joun Yep y la notable pericia con la que maneja el restaurante la señora María de Shu. Algo parecido me sucedió en Mariscos Azul con Betty Osorio. La recuerdo en su restaurante Barandúa Inn, en Urdesa Norte, donde se inició en 1981, estuvo allí hasta 1993. Luego, en el 2000, puso en la Víctor E. Estrada, Al Fresco y unos años después nació el sitio que mantiene en la actualidad: Mariscos Azul (antes en Las Monjas y Acacias).

El éxito ha sido grande, a tal punto que Betty decidió abrir una sucursal en Salinas, realmente al pie del mar (no se puede estar más cerca). Es un éxito total. En la nueva casa de Urdesa (Las Monjas 302 y Tercera) logró un toque mediterráneo: paredes blancas con notas azules que iluminan el bar. Oficia el chef Alfredo Pincay con su pisco sour, su maracuyá sour, su daiquiri de durazno, su margarita y otros bien logrados tragos como el coctel de algarrobina.

Escogí en la carta un cebiche mixto de mariscos y pescado, luego un sudado de corvina totalmente conveniente para las personas de estómago delicado o quienes están haciendo dieta, pero la versión up grade llegó con varios tipos de mariscos en una salsa realzada con vino blanco. Betty ha conservado a Hólger en la cocina y este chef está muy al tanto, desde hace unos cuantos años, de las recetas peruanas. No tomé vino, pero donde Betty se impone casi con todos los platos un Sauvignon blanco aunque el cebiche se lleve muy bien con la cerveza.

Los precios están en el debido rango si se toma en cuenta a la vez la calidad de los platos, el precio de sus ingredientes. Pocos piden el sabroso magret (lomito) de pato en salsa de Marsala que se llevaría muy bien con un Chardonnay, quizás los clientes llegan allí para recordar el mar, en cual caso se entiende que Betty pueda proponer espaguetis con mariscos alla arrabiata, algo picantes por la pimienta roja. Sin embargo, me dicen que muchos desean comer el lomo saltado con papas fritas, arroz y huevo frito.

Definitivamente estamos en un lugar donde impera la gastronomía peruana con sus causas de papas y ají amarillo, sus cebiches ($ 12 a $ 13). Aprecio mucho que el pescado no se marine más de veinte o treinta minutos pues así se vuelve tierno y el sabor más intenso. La famosa parihuela ($ 19,90) es recomendable. Me sorprendió ver en la carta una sopa fu-chi-vu extraviada desde Cantón o una milanesa de pollo, quizás indicada para los niños pequeños o grandes.

Los precios oscilan entre $ 9 y $ 24, según lo que pidan. Hermosa idea la del majarisco (majado de verde con mariscos). Visité la cocina, impecable con el aluminio luminoso, los diversos rincones funcionalmente ubicados, una enorme cámara refrigerada en el primer piso. Baños hermosos.

Si desean almorzar o cenar con vino tinto les aconsejo el osso bucco que puede ser de ternera o de cerdo. Como lo cocinan estofado con malbec este mismo vino es el ideal acompañante. Como postre probé una espuma de Toblerone, confieso que prefiero mil veces el sabor de nuestro chocolate amargo dulce nacional. La textura está bien, pero el sabor debe mejorarse. Pidan más bien el crocante de manzana ($ 6,70), el suspiro limeño o el cheesecake de maracuyá. Mariscos Azul tiene el éxito que se merece tanto en Urdesa como en Salinas. (O)

epicuro44@gmail.com

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