Coqueto y acogedor, hotel al norte

Por Epicuro
26 de Febrero de 2012

“Se matiza con un gratinado de queso cheddar y parmesano. Eduardo propone también un pescado con salsa tártara, el lomo de cerdo con piñas caramelizas: nada complicado, tampoco exótico...”.

Existen varios tipos de clientes  a la hora de escoger donde dormir en una ciudad europea como Paris, por ejemplo: los que quieren lo mejor sin que importe el precio (una suite prestige  como la Chanel en el Ritz de Paris puede llegar a costarle unos diez mil dólares por una noche, es para cabezas coronadas, magnates de Dubái o Kuwait).

Quienes quieren una habitación muy cómoda a un precio razonable, como el Mercure, El Ibis, para mí los más recomendables (unos $ 110 a $ 150 según la ubicación); los que buscan lo más modesto aunque confortable y escogen cadenas como Campanile. En Guayaquil, los grandes hoteles como Oro Verde, Hilton, Grand Hotel Guayaquil, oscilan entre $ 120 y $ 200. Donde hay cinco estrellas obviamente suben las tarifas. En el Buj Al Arab de Dubái  una noche cuesta dos mil dólares.

Pero volvamos a Guayaquil donde encontré por feliz casualidad un rincón muy acogedor perfectamente ubicado a siete minutos del aeropuerto, dotado de todo lo que ustedes pueden necesitar: business center, minibar, internet banda ancha, televisión por cable, caja de seguridad, televisor de pantalla plana, teléfono con acceso directo nacional e internacional, aire acondicionado, transporte al aeropuerto. El ambiente resulta familiar por el mismo tamaño del hotel.

El desayuno americano  está incluido  en el precio. Una habitación cuesta $ 85 más IVA y una doble con cama matrimonial $ 95 más IVA. Los convenios corporativos reducen los precios a $ 60 y $ 70.

Visité las diversas suites y habitaciones; unas comunican para poder recibir  familias, todas son impecablemente  acogedoras, disponen de un baño de muy razonables dimensiones. También quise conocer la cocina equipada con los más modernos equipos.

Allí oficia Eduardo Mora y si bien es cierto que el hotel recién se estrena, los platos que puso en la carta son clásicos de la gastronomía internacional; el filet mignon es un lomo espeso de forma circular cercado con tocino en una reducción de su propia salsa con crema de leche y champiñones, más un toquecito de coñac; los camarones al ajillo se han vuelto infaltables,  así como las crepes de pollo en una bechamel enriquecida con fondo de pollo, en realidad se trata de la salsa llamada “suprema”.

Se matiza con un gratinado de queso cheddar y parmesano. Eduardo propone también un pescado con salsa tártara, el lomo de cerdo con piñas caramelizas: nada complicado, tampoco exótico, estamos frente a un menú muy conservador que suele tener éxito. No faltan los cebiches, los sándwiches,  el indispensable arroz con menestra. El restaurante se llama El Rincón de la Perla.

A la hora de elaborar una carta de vinos, optaron por la sencillez. Las botellas de Emiliana, Doña Dominga y Casillero del Diablo están facturadas en $ 21. Me sorprendió el Doña Dominga que no conocía, un xCabernet Sauvignon muy afrutado con toques de grosella negra, taninos suaves, final largo, que se bebe fácilmente.

Olvidé señalar que existe un menú ejecutivo a precio imbatible. Siendo un sector comercial y de muchas oficinas, podría promocionarse este pequeño restaurante y captar una clientela que busca la relación calidad-precio. El barrio es tranquilo, hay estacionamiento. El hecho de tener solamente diecinueve habitaciones debe facilitar un servicio muy personal.

Contacto: Mac Suites, cdla. Kennedy Norte diagonal al World Trade Center, mz. 705.

epicuro44@gmail.com

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