Su buen consejo

29 de Enero de 2012
  • El monasterio de la madre Carmen Teresa recibe recursos con la producción y comercialización de vinos de frutas sin químicos y con solo 0,3 grados de alcohol, que se produce por la fermentación de la fruta.
  • Desde el año 2000, la madre Carmen Teresa está escribiendo un libro anual como preparativo por los 500 años del natalicio de santa Teresa de Ávila (en el 2015), fundadora de la orden de las Carmelitas descalzas.
  • Los vinos cuestan $10 la botella. Sabores: mango, mandarina, uva, grosella, ciruela, piña, cereza, marañón, dátil y noni.

En problemas de parejas nadie debe meterse. Así dicen. Pero la excepción llega con esta carmelita “playera” que es muy buscada como consejera matrimonial.

Era tiempo de Navidad. Pero para ese matrimonio era también momento de conflictos.

Él acababa de regalarle a su esposa una costosa joya acompañada de una tierna tarjeta navideña, cuyo mensaje rendía homenaje al amor que él decía profesarle.

Tal detalle la dejó conmovida. Pero cuando el cónyuge ingresó al baño para asearse, ella tomó su saco del terno para depositarlo en el clóset. Fue allí cuando la mujer descubrió en el bolsillo de su marido lo impensable: otra tarjeta con similar mensaje de amor, junto a una joya igual a la que había recibido hace pocos minutos. Pero la dedicatoria era para otra mujer: la amante de su esposo.

La madre Carmen Teresa de Jesús Sacramentado, jefa del monasterio del Carmen de Santa Teresa de Playas, recuerda ese caso como uno de los más complicados que ha recibido en su papel como asesora matrimonial.

“Eso la marcó. Ella me dijo: ‘Madre, esto se acabó; yo no soy un juguete’. Tuvimos que hacer seis sesiones. Yo le decía que le diera una oportunidad, que si Dios perdona, por qué nosotros no podemos perdonar”, cuenta ella de esa experiencia que concluyó con el arrepentimiento de él y el perdón de ella. “Ahora sé que son felices”.

Estudiosa y diplomática

La madre Carmen Teresa de Jesús Sacramentado nació en 1951 en Zaruma (El Oro) con el nombre de Carmen Juanita Espinosa Pereira, quien creció siendo la cuarta entre seis hermanos y bajo la estricta tutela de un padre que les exigía una profunda dedicación al estudio y un espíritu autodidacta. “Mi papá siempre nos pedía que leyéramos libros para luego ‘tomarnos la lección’. En la mesa nos preguntaba por Napoleón, Simón Bolívar, literatura y demás temas. Era intimidante, pero nos sembró el amor al conocimiento”.

Carmen creció queriendo estudiar Diplomacia en Guayaquil, pero cuando visitó el monasterio carmelita en la ciudadela Los Ceibos sintió que esa vida era para ella, por lo cual inició una carrera religiosa que la ha llevado por los conventos carmelitas de Guayaquil (en la ciudadela Los Ceibos), Machala (El Oro), Montecristi (Manabí) y, desde hace 36 años, en el claustro de Playas (Guayas), los cuales fueron abiertos por su tía paterna, la madre María Amalia de la Santísima Trinidad, ya fallecida.

“Los problemas suelen ser los mismos. Las mujeres presentan inseguridad psicológica, sexual y afectiva.  Y los hombres demuestran mucha infidelidad”, Madre Carmen Teresa de Jesús Sacramentado.

 

Consultora de pocas palabras

Su vocación estuvo acompañada con estudios en psicología y relaciones humanas, que la convirtieron en conocedora del comportamiento de las personas.

Esa habilidad, sumada a su amor por el prójimo y la familia, ha provocado que el monasterio de las hermanas carmelitas en Playas, famoso localmente por producir y expender vinos de frutas con bajo grado de alcohol, se convierta en un asiduo destino de creyentes que buscan consejo.

La madre Carmen Teresa recuerda que hace más de veinte años llegó la primera pareja con problemas conyugales. “Lo primero que hago es no hablar ni una palabra. Dejo que hablen. Hago salir al esposo y permito que la mujer me diga todo. Luego dialogo con el esposo a solas, para también escucharlo. Después converso con los dos y ya frente a frente tienen otra postura. Yo voy discerniendo, juzgo y les digo mi opinión, en pocas palabras. Hablo lo menos posible, es que cuando hablas mucho la gente no se ubica. Es difícil escuchar a las personas porque nos encanta hablar”.

Esa es la fórmula que la madre Carmen Teresa ha empleado para ayudar a varios matrimonios a resolver sus problemas, los cuales suelen ser los mismos. “Inseguridad psicológica, sexual y afectiva en las mujeres. Y en los hombres mucha infidelidad”. Tal situación se puede observar en cualquier momento, agrega. “Van cogidos de la mano en algún centro comercial y el hombre tiene el ojito mirando (a otras mujeres). Y la esposa no es tonta. Eso la desubica y ya le marca una distancia”, indica ella, quien ha escrito varios libros sobre Santa Teresa de Ávila, la reformadora de la orden del Carmen Descalza.

Las parejas van resquebrajándose por varias razones, según ha observado la religiosa. “El hombre se cansa del mismo perfume, del mismo cuerpo, de la misma voz, de las mismas palabras, de la misma demostración afectiva. Quiere cambiar a otro estilo”.

Por ello, la madre Carmen Teresa aconseja que la mujer nunca esté descuidada en su aspecto personal, arreglándose como si fuera el primer día de haberse conocido.

Además, “yo siempre les digo que aunque su esposo les ponga treinta empleadas, tú debes atender a tu marido. Cuando llega de la oficina, recibirlo, preguntarle cómo le fue, interesarse en él, acompañarlo en la mesa. La mujer debe compartir con él y darle cariño”, que señala puede expresarse en detalles como  servirle una bebida o pasarle la ropa.

También ayuda  que la mujer maneje conversaciones interesantes en diversos temas, porque en ocasiones solo se concentran en superficialidades. “Muchas mujeres piensan que la belleza es suficiente para impactar al hombre”.

Los hombres tienen sus propios demonios como pareja. “A un hombre se le pide que sea varón, que sea responsable, que muestre madurez. El hombre no debe dividirse afectivamente, ni con la mirada. Toda su atención debe estar en su esposa. Pero estamos en una época de relativismo. El pecado se muestra como virtud y la virtud como pecado”, indica.

Los hombres deben luchar contra las tentaciones que llevan a la infidelidad y deben darse cuenta de que al faltarle a su esposa también les falla a sus hijos y a su futuro como familia. “El hombre debe saber que la mujer tiene tantos derechos como él; que si ella le consulta por algún tema, él también debería consultarle a ella y resolver juntos”.

Pero “el latinoamericano es recontramachista”, señala la madre Carmen Teresa como una situación que cada hombre debe resolver individualmente y en pareja, porque “el matrimonio es de valientes, de aceptarse el uno al otro, de compartir, de ser amigos, amantes, compañeros”. Todo es cuestión de entenderlo… y mejor si alguien nos ayuda en ese propósito.

Contacto: Monasterio del Carmen de Santa Teresa de Playas, km 9 vía Playas-Data,
(08) 595-8958, (09) 451-0388, karmelplayas@yahoo.com

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