Salón de julio: Ganadores 2017

Por La Menina
30 de Julio de 2017

“Deben sintonizar con las corrientes contemporáneas del arte que asimilan las discusiones de política y de género como claves en el ‘clima cultural del momento’”.

El Museo Municipal de Guayaquil alberga desde el viernes pasado las más de veinte obras seleccionadas y premiadas en el 58.º Salón de Julio - Pintura, organizado por la Fundación de Guayaquil. En esta ocasión, el merecedor del primer lugar fue Javier Gavilanes S. con su obra Percepciones entrecruzadas, que consiste en polvo de pintura removida y conservada en celdas de plástico.

De manera astuta, Gavilanes descifra en las bases del concurso una “apertura a los diversos abordajes o aproximaciones a la misma (la pintura)” y presenta una “intención” de pintura, tal como lo describe en su declaración. La pieza es quizá estéticamente apacible pero conceptualmente carente, obvia en comparación a su producción artística.

El segundo lugar fue para La gota que derramó el vaso II, de Emilio Seraquive, quien crea una relación entre el consumismo y la corrupción y un sistema machista y patriarcal, acertando en escala y técnica, pero con una temática que resulta impersonal. En el tercer lugar Marcel Leonardo Moyano presenta El problema de lo imaginario Litigio, una pieza que establece el estilo del artista emergente.

Una gran falencia en la curaduría es la ausencia de los textos acompañantes de cada obra y de la muestra en general, lo cual pone en riesgo una tergiversación del significado de las obras basado en las inferencias del público debido a la temática libre del concurso. El criterio seguido para la selección de las obras continúa siendo un misterio para quienes intentaron interpretar la intervención del director del Salón, Hernán Pacurucu, en la rueda de prensa o esperaban el Resumen del Acta de los jueces en el catálogo impreso.

La implementación de un jurado nacional de admisión diferente al jurado internacional de premiación significó en esta edición un obstáculo y un filtro para los participantes. La selección de los pintores Robin Echanique, Servio Zapata y Christian Moreano para conformar el jurado local aseguró una evaluación estética, mas no la crítica conceptual que la pintura contemporánea demanda.

Los artistas miembros del jurado de premiación, Víctor Hugo Bravo (Chile), Eduardo Ribera (Bolivia) y Ricardo Fuentealba-Fabio (Chile), no pudieron evaluar en su totalidad las obras enviadas al Salón, debido al filtro del jurado de admisión, quedando ajenos a las convergencias temáticas de la producción local. Tanto Bravo como Ribera son personajes subversivos y políticos; Ribera inició su carrera como artista callejero antiestablishment, por lo que es irónica su selección para el juzgamiento de un salón organizado por la M.I. Municipalidad de Guayaquil.

Si se busca que el Salón de Julio sintonice “con las derivas estéticas y el clima cultural del momento”, tal como consta en las bases del concurso, son los directivos del Museo y del Salón quienes en primera instancia deben hacerlo. Deben sintonizar con las corrientes contemporáneas del arte que asimilan las discusiones de política y de género como claves en el “clima cultural del momento”. Deben permitir que se incluyan en el Salón otras expresiones artísticas contemporáneas de igual o mayor valor, como son la instalación, el video, el performance y la escultura.

Asimismo, para lograr una representación equitativa de la producción artística nacional en el futuro debe considerarse trágico que en este Salón menos del 10% de las obras seleccionadas sean de mujeres y que ambos jurados sean masculinos. La muestra estará abierta hasta el 22 de agosto. (O)

ojosecosec@gmail.com

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