Romance oriental

16 de Febrero de 2014
  • Las bailarinas Marcela Baquerizo (d), Flavia Carneade, Valeria Sánchez, Fabianna Cedeño y María Clara Ambrosini son las doncellas de El Corsario.
  • Valeria Sánchez Jairala, bailarina de ballet, 15 años.
Gisella Quintana B.

La Escuela de Ballet Ruso de Ana Wiesner montará la obra El Corsario. La historia de amor entre una doncella y un pirata será presentada en el Sánchez Aguilar el 19 y 20 de febrero.

La ornamentación excesiva, extravagante y llena de detalles del Medio Oriente y sus paisajes siempre ha fascinado a los ciudadanos que vivimos al otro lado del mundo y han inspirado a escritores, pintores y demás artistas. Este mágico ambiente ahora será el escenario del próximo espectáculo producido por la Escuela Rusa de Ballet dirigida por Ana Wiesner. El cuerpo de baile de la academia presentará la obra El Corsario, el 19 y 20 de febrero en el Teatro Sánchez Aguilar (Samborondón).

El Corsario cuenta la historia de amor entre un pirata y una esclava. Cuando él llega a las costas de Turquía, se enamora de ella. La trama también está llena de traición, por los compañeros del corsario, y el final es trágico.

“Nosotros vamos a hacer una suite. En el ballet clásico, eso significa que vamos a reunir las partes más importantes de la obra en términos de virtuosismo, en las cuales los bailarines se esmeran en ejecutar las danzas más complicadas”, cuenta Wiesner. Según la maestra de ballet y directora artística, con estos fragmentos han realizado una versión propia pero fiel a la original. Esta adaptación no es trágica y tiene un final feliz.

El montaje se centra en tres odaliscas, conocidas así las doncellas de la esposa del sultán que podían luego ser sus concubinas: Medora, interpretada por Valeria Sánchez, bailarina principal; Gulnara, caracterizada por María Clara Ambrosini y Marcela Baquerizo; y una tercera esclava, en la piel de Fabianna Cedeño y Flavia Carneade.

Los personajes masculinos serán representados por los balletistas invitados Gorky Flores, como Conrad; Frederick Ayllón (mercader) y Peter Ronquillo, como el pachá o jeque.

Los bailarines trabajaron con la coreografía que se conoce actualmente de la obra, concebida por Marius Petipa a fines del siglo XIX. Esta es una amalgama de variaciones que sufrió la creación original que data de inicios de 1800. El coreógrafo ruso Viktor Filimonov, permanente colaborador de la escuela de Wiesner, asesoró el montaje. “Él vino en diciembre (...), es un maestro que ve las falencias, en lo que tenemos que hacer cambios, y vino a poner la adaptación de Petipa”, dice Wiesner.

El Corsario
Originalmente es un ballet de tres actos inspirado en un poema de Lord Byron, uno de los escritores más importantes del Romanticismo. El escrito fue publicado en 1814.
La obra se estrenó por primera vez en Milán, con la coreografía de Giovanni Galzerani para la Scala, el 16 de agosto de 1826. En 1868, Marius Petipa y Jules Perrot hicieron una variación de este ballet para el Teatro Bolshói de Moscú. Esta versión es la más conocida.

Se dice que una de las interpretaciones más reconocidas fue la de Rudolf Nureyev y Margot Fonteyn en el Covent Garden en una gala del Royal Ballet, el 3 de noviembre de 1962. Ellos permitieron que esta obra llegara al gran público.

El montaje de Wiesner consiste en dos actos. El primero es el gran bazar, donde se da el comercio de las esclavas, con las características del Medio Oriente. Aquí el jeque compra todas las doncellas.

El segundo acto es en el palacio del jeque, donde están las esclavas compradas. Wiesner adelante que en esta parte de la obra, el público verá el famoso cuadro de un jardín animado donde el jeque tiene un sueño. El vestuario llamativo y exótico cambia al del ballet clásico, “todo es blanco, las chicas ya salen en tutús”. Esto corresponde a la ilusión del sueño (G.Q.B.).

Fuentes adicionales: terpsicoreballet.blogspot.com; ciudaddeladanza.com

Valeria Sánchez Jairala
Formación de una ‘Prima Ballerina’

A sus 15 años, la protagonista de El corsario sabe que quiere ser una balletista el resto de su vida. Esta decisión no la tomó a la ligera. Esfuerzo, sacrificio y una fuerte experiencia en Moscú (Rusia) la motivaron a querer profesionalizarse en este arte.

Valeria Sánchez recuerda haber practicado ballet desde los 3 años en la escuela de Wiesner. “Ella es mi mentora. Sin su apoyo ni su formación ni dedicación no podría haber llegado a ser lo que soy”, explica.

¿Qué implica ser parte de este mundo? Muchas horas de práctica todos los días, después de clases. “Si no tenemos presentaciones, practicamos dos horas y media de lunes a sábado, desde las 18:30. Si estamos en algún concurso o presentación, unas cuatro horas diarias o más, hasta los domingos. Cuando hice el Lago de los cisnes me quedé hasta las doce y media de la noche, casi a la una, ¡ese fue mi récord!”, relata la joven bailarina.

Y si no fuera suficiente, Valeria cuenta que sus vacaciones las dedica a perfeccionar su estilo. Al estudiar en una escuela con influencia rusa, su técnica de baile es la vaganova (conocida así por Agrippina Yakovlevna Vaganova, maestra de ballet rusa que desarrolló el método de ballet derivado de enseñanzas antiguas). “Rusia, para mí, es el mundo del ballet, de donde viene. Para mí, no hay formación igual”.

Es por eso que tomó los cursos vacacionales (summer intensive program) emprendidos por la Escuela de Ballet del Teatro Bolshói de Moscú, y realizados en Connecticut, EE.UU., durante tres años seguidos. “El último año me invitaron a Rusia a estudiar al Bolshói”.

Antes de meterse de lleno a este reto, Valeria dice que fue tres meses para adentrarse en los desafíos de la prestigiosa academia.

“Fue duro y al mismo tiempo enriquecedor. Culturalmente fue un shock, nadie hablaba inglés”. A esto hay que agregar que la adolescente viajó sola a Rusia y sus compañeros la aventajaban porque tenían más tiempo que ella estudiando en el lugar.

Pero los conocimientos adquiridos potenciarán su carrera. “Recibí clases de ballet, carácter, repertorio, técnica, punta, gimnasia rítmica”. Finalmente, las autoridades de la escuela le otorgaron un certificado para terminar sus estudios allá.

En la universidad estudiaré algo vinculado al ballet, como coreografía. Siento la responsabilidad de devolver mis experiencias y talento a mi país.
Valeria Sánchez Jairala
Bailarina de ballet, 15 años

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