Las manchas de la edad: Cuándo empezar a preocuparse

31 de Marzo de 2013

La información genética se cuida o se daña en la niñez y la adolescencia. Los padres deben proteger la piel de sus hijos desde temprana edad.

Aparecen generalmente a partir de los 40 años, incluso antes. Son manchas planas de color marrón o café oscuro. Son léntigos solares; se localizan con mayor frecuencia en el dorso de las manos, la cara, la “v” del escote, los hombros, antebrazos y piernas.

La Dra. Elizabeth Benites Estupiñán indica que estas manchas están asociadas a varios factores, entre ellos al envejecimiento e incluso a desórdenes hepáticos, pero son más comunes en personas que están expuestas a la luz solar intensa: “Ciertas personas tienen predisposición genética, afectación hepato-digestivo, mala digestión o retención de toxinas, y reacciones adversas a medicamentos, a cosméticos que alteran la pigmentación de la piel”.

Para el Dr. Eduardo Rodríguez M., el nombre “manchas de la edad” es impreciso: “No son inherentes al paso de los años per se, sino a los años que la persona lleva expuesta al sol sin cuidarse. Existe predisposición familiar y, naturalmente, la latitud y la altitud son importantes”.

Él considera que estas manchas se pueden prevenir, evitando la exposición solar excesiva y usando protector solar, además de vestimenta adecuada. Y efectivamente que se pueden reparar, al menos en gran parte, gracias a los muchos avances tecnológicos de la dermatología moderna.

Añade que los léntigos solares son una especie de “marcador” de severo daño solar: “Existe la posibilidad de que un léntigo solar degenere en cáncer de piel. Pero el cáncer de la piel es curable, dependiendo del tipo de cáncer de piel en particular, como por ejemplo el carcinoma basocelular, altamente curable, siempre que el diagnóstico sea precoz y se utilice la técnica quirúrgica adecuada para extirparlo, como la cirugía de Mohs, por ejemplo. Para los léntigos solares, además del tratamiento preventivo, hay alternativas de corrección como la luz pulsada intensa y el láser”.

La Dra. Benites precisa que el léntigo maligno o precursor del melanoma es un tipo de cáncer in situ asociado a la piel dañada por el sol; invade la dermis y tiene mayor incidencia en personas ancianas de la década novena, cuya lesión se presenta en áreas de mayor exposición al sol: cara y antebrazos. Refiere que los tratamientos aconsejados van desde el uso de bloqueador solar y la aplicación de crema despigmentante a base de hidroquinona, hasta los tratamientos como el peeling de tricloracético, la crioterapia o el láser.

¿A qué edad empezar a cuidarse?

La preocupación tiene que empezar con los padres, recomienda la Dra. Gabriela Rodríguez Plaza, ya que la información genética se cuida o se daña –en la niñez y la adolescencia– hasta los 18 años. Los daños comienzan a esa edad con efectos irreversibles: “No podemos prevenir a los 25 o 30 años, si ya están dentro de nosotros las células cuya parte genética está alterada; lo que podríamos hacer es prevenir que no salgan más o no se lesionen más células de lo que ya están”.

Cuando ya hay aparición de las manchas, especialmente de léntigos solares, ya sea de tipo seborreico o actínico, quiere decir que ya hay un daño; hay acumulación de rayos ultravioleta y lo que hace es manifestarse en la piel, comúnmente a partir de los 40 años. En este punto lo que hay que hacer es comenzar con el tratamiento médico.

Alimentación

Para la Dra. Rodríguez Plaza, es necesario complementar el tratamiento estético con una adecuada alimentación, que incluye la ingesta de ácidos linoleico y oleico, así como evitar aceites animales; incluso el aceite de palma no es muy recomendable por la cantidad de colesterol y triglicéridos que contiene.

“La piel comienza a adelgazarse a partir de los 50 años, se torna más débil, y los rayos del sol le llegan de manera más directa; entonces tenemos que ayudar con la alimentación para fortalecer la piel, con colágeno y también con cremas dermatológicas que necesite el paciente”, indica esta doctora especializada en medicina esteticista.

Tratamientos

Mientas las lesiones son lisas al tacto (no rasposas), no producen picor o dolor y no alteran su aspecto –crecimiento rápido, cambio de color al negro o rojo– o no se ulceran o sangran de forma espontánea, no se tratarán de forma quirúrgica. Sin embargo, para que esas manchas ya existentes no se alteren, es primordial aplicarse cada día un bloqueador solar de máxima protección. Se debe aplicar el bloqueador de manera generosa en la cara, los brazos, las manos u otra parte del cuerpo que quede expuesta al sol.

El médico dermatólogo es la persona indicada para controlar las manchas, un par de veces al año. A partir del diagnóstico de cada caso, el especialista detectará el tipo de células y el tratamiento a seguir. (L. A.)

 

eVITAR LOS RAYOS DIRECTOS

Se pueden prevenir no exponiéndose al sol cuando está perpendicular (de 11:00 a 15:00 horas), además de mantener una alimentación saludable con hepato-protectores naturales o sintéticos.

 

 

 

Léntigos solares

Toda mancha oscura facial debe ser controlada y valorada por su dermatólogo.

Además del tratamiento preventivo, hay alternativas de corrección como la luz pulsada intensa y el láser.

 

 

Ellos también se cuidan

Los pacientes varones se están preocupando mucho más por la salud de su piel. Antes la relación de pacientes hombres-mujeres era de 10-90%; hoy eso ha cambiado a un 40-60%, respectivamente.

 

 

Tratamiento con láser

En las manos y el rostro aparecen con mayor frecuencia las llamadas manchas de la edad. El tratamiento con láser consiste en remover el tejido dañado y desprender la acumulación de melanocitos afectados.

 

 

 

  Deja tu comentario