Con el fracaso... el éxito

27 de Mayo de 2012
Sheyla Mosquera de Calderón

Hay que romper el esquema mental del fracaso para asumir los riesgos que conducen a las metas.

Pocos lo saben pero Abraham Lincoln (1809 - 1865) es el mejor ejemplo de alguien que ha pasado del fracaso al éxito. Su perseverancia y persistencia para alcanzar sus metas lo llevaron a convertirse en el decimosexto presidente de los Estados Unidos y el primero por el Partido Republicano, después de haber experimentado nueve derrotas electorales.

Pero antes de ese logro él experimentó una infancia difícil a causa de la pobreza y la muerte de su mamá. Incluso en su juventud fracasó en los negocios, tuvo que pagar deudas a sus amigos a causa de la política y cuando estaba a punto de casarse, su novia falleció.

Sin embargo, a pesar de las adversidades o depresiones, siguió luchando por sus ideales, Lincoln emprendió una formación autodidacta, se licenció en derecho y como presidente de los norteamericanos abolió la esclavitud.

Tras las derrotas que tuvo a través de los años tampoco se sintió un fracasado. De haberlo sentido, no habría seguido adelante con su vida política y personal. Una de sus frases célebres dice: “Mi gran preocupación no es si has fallado, sino si estás contento con tu fracaso.”

Y es que el fracaso, según el psicólogo clínico Enrico Bonfanti es solo una actitud mental que algunas personas acostumbran a asumir cuando no han alcanzado un objetivo. “Pero no debería ser así, hay que pensar que con cada fracaso o derrota siempre hay un aprendizaje continuo”.

Si alguien se considera un fracasado, agrega, es porque ha dejado de luchar y no quiere arriesgarse a emprender algo nuevo. Son individuos muy tímidos, con baja autoestima y mucho temor a la crítica, es decir al qué dirán. Por eso prefieren quedarse en una franja de comodidad, sobre todo, porque no quieren sufrir a causa de una nueva derrota.

El estado de comodidad puede deberse, además, a una apatía emocional que no le permite tener la energía suficiente para continuar con un nuevo proyecto. También a las circunstancias externas que le producen mucho dolor como son los fracasos en el ámbito académico, en el amor o en los negocios, entre otras.

Un ejemplo es Marcelo, de 23 años, quien se sintió fracasado en el amor. Todo empezó cuando decidió declararle su cariño a una chica y esta lo rechazó. Desde ese instante, asegura Bonfanti, él sufrió de baja autoestima, se sentía feo y temía intentar hacer nuevas declaraciones románticas a otras muchachas.

Pero su actitud cambió después de que empezó a analizar lo que generó su fracaso y como resultado posterior a este concienció que lo más importante era tener buenas relaciones con las personas, más que intentar tener algo con alguien.

“Marcelo empezó a desarrollar el pensamiento positivo y a mantener más diálogos con otros individuos, quienes se encantaron con su personalidad. Fue así como se dio la oportunidad de aperturarse a una nueva relación amorosa sabiendo de antemano que sí era capaz de caerle bien a alguien”.

Perseverancia y constancia

 

Foro

¿Cómo es posible salir del fracaso para triunfar?Participe

Toda persona que tiene fracasos constantes, pero después alcanza logros en la vida, es porque siempre asume retos y posee dos virtudes: la perseverancia y la constancia. “No importa cuántas veces se caiga, porque la meta en su vida es la brújula que dirige el camino hacia donde ir", asegura Bonfanti.

Pero quien no la tiene, agrega, camina en círculos, sin rumbo y comienza a deprimirse manifestando irritación, mal genio, descuido o falta de planificación a futuro en metas familiares o ambiciosas. Constantemente se los escucha decir: ¡No sirvo para nada!, ¡Nunca logré nada en la vida! o ¡he perdido mi tiempo!, entre otros.

Algunas personas se sienten fracasadas también, dice la psicóloga clínica Silvia Cordero Encalada, porque no encuentran un sentido a su existencia o llevan su vida sin ninguna orientación y pasan de fracaso en fracaso autocompadeciéndose y afectando su bienestar personal y familiar, sin de aprender de sus errores.

Asimismo, agrega, hay quienes a pesar de los fracasos siguen adelante y logran sus metas. Pero esto depende de varios factores como la madurez con que asumen sus derrotas y dirigen los fracasos sin llegar a desorientarse emocionalmente; del autoconcepto que se tenga de sí mismo; del significado que el individuo tenga de la palabra “fracaso” y de la manera como se califica a través de él.

“También de la forma cómo un individuo moviliza sus dudas y temores; de la capacidad de lucha por sus metas, siendo resiliente (capacidad de los sujetos para sobreponerse a periodos de dolor emocional y traumas) a pesar de las adversidades, debido a su fuerza de voluntad”, asegura Cordero.

Bonfanti considera, además, que la actitud derrotista muchas veces nace de experiencias frente a modelos que las personas han tenido en la vida. Si un hijo, por ejemplo, procede de padres que no se han arriesgado mucho para lograr sus objetivos, este los imita y aprenderá de ellos. En cambio, si los vástagos provienen de progenitores que siempre estaban motivados para tener éxito, ellos serán sus modelos.

Por eso, dice Cordero, es importante rodearse de gente exitosa y positiva para aprender de su forma de accionar. Pero si estamos con personas que se sienten fracasadas y en su lenguaje y actitud les acompaña la frustración y la autodestrucción, tenemos que ser conscientes de que no podemos caer en las mismas actitudes y más bien buscar alimentarnos de pensamientos y acciones productivas.

Por último, agrega Bonfanti, a lo mejor hay quienes piensan que son fracasados cuando no lo son. Por eso es necesario analizar bien lo que significa para cada ser humano el fracaso o la derrota. Para algunos padres, por ejemplo, el haber logrado que sus hijos estudien es su éxito o lo mejor es el simple hecho de haberles podido comprar lo que realmente necesitaban cuando no todos pueden lograrlo.

 

Abandone la derrota

Silvia Cordero Encalada, quien además de psicóloga es máster en Desarrollo de la Inteligencia y Educación, da pautas para salir del estado de derrota. Se debe:

• Interiorizar que los fracasos son una oportunidad de aprender, desaprender, reaprender y corregir. Al aprender de los errores, se estará en mejores condiciones para lograr el éxito.

• Afrontar el fracaso para forjar un espíritu más fuerte y decidido, es decir, cada vez que se cometa un error, aprender todo lo que se pueda de él.

• Anotar tres cosas que aprendió del último fracaso y recomenzar nuevamente sin temor a volver a intentarlo y no paralizarse con el pasado.

• Mantener una actitud positiva y tratar de dar lo mejor de sí, es la mejor forma de lograr el éxito.

• Alimentarse de la lectura sobre los fracasos e intentos (ensayo y error) de los inventores y científicos, antes de su resultado final, así se ejercita en la automotivación.

• Pensar que debemos tener una educación continua si queremos ser productivos, competitivos y exitosos.

 

 

  Deja tu comentario