Un rinconcito de Francia: El pan de cada día

Por Epicuro
21 de Diciembre de 2014

“La idea de ellos fue crear una pequeña y modesta panadería de barrio sin mayor lujo donde la gente pueda ir a diario a comprar el pan baguette crujiente o los croissants del desayuno”.

Lo primero que conquistó mi simpatía fue la cortesía con la que me recibieron sus dueños. Lolita Bruyat es una francesa jovencita y encantadora; su esposo, Mathieu Champagne, canadiense, luce tan bueno como el pan que va elaborando cada mañana y es tan chispeante como el apellido que lleva. Suelo siempre decir que la gentileza es la cualidad que más aprecio en cualquier ser humano.

La idea de ellos fue crear una pequeña y modesta panadería de barrio sin mayor lujo donde la gente pueda ir a diario a comprar el pan baguette crujiente o los croissants del desayuno. Aquí lo que impera es la calidad de lo que se vende.

Abren su local a las 08:00 y cierran a las 18:30. Durante el día la gente viene a tomarse un expreso, un capuchino y lo saborean con una tartaletas de masa muy delicada hechas por Lolita. Probé los croissants. Mathieu no usa productos de no ser los básicos de la receta: harina, agua, sal y levadura.

Para los croissants: harina, huevo, leche y mantequilla (Floralp). Solo con palpar el producto me di cuenta de que tenía una calidad que fue corroborada por mi paladar. El croissant al no tener purinas es un producto que pueden consumir aquellas personas que tienen elevado su nivel de ácido úrico. Consumir alimentos bajos en purinas como el croissant permite evitar ataques en pacientes con gota. Eso en cuanto a la parte saludable. Desde luego el croissant, de masa delicada, se lleva bien con una taza de café con leche, un chocolate caliente, un capuchino sencillo o doble.

Como mucho se habla de volver a lo natural, como tanto se usa la palabra bio para calificar los alimentos elaborados con ingredientes orgánicos saludables, calidad nutritiva sin contaminantes, Mathieu y Lolita deberían captar pronto una clientela de personas preocupadas por su salud.

El pan baguette es prácticamente en Francia un ícono dentro de la alimentación diaria y se ve a cada rato a los parisienses llevando a casa la baguette entera ($ 1,25 donde Mathieu) o la media ($ 0,75). Cada año en París se elige el mejor pan baguette de la ciudad capital. Este año, en marzo fue elegido el baguette hecho por Antonio Teixeira en la Panadería Délices du palais (Delicias del Paladar).

Entraron en la competencia doscientos panaderos que buscaban coronarse con el premio y reconocimiento por su cocción. El portugués Teixeira fue por segunda vez ganador y no solamente conquistó el favor de los parisinos, sino que se volvió proveedor titular del Palacio del Eliseo, llevando sus panes incluso a los lugares donde François Hollande organiza banquetes.

En París existen más de mil tiendas tradicionales que buscan ofrecer el mejor pan. Y bien, ahora, Mathieu y Lolita nos proponen el pan nuestro de cada día apegado a la más seria tradición.

El sitio se llama El Mono Goloso y está ubicado en el número 202 de la calle Luzárraga (es aquella que encontrarán girando a la izquierda en el Malecón Simón Bolívar justo antes del Hotel Ramada): es una vía sin salida. Ofrecen pancitos con chocolate o con almendras, utilizan de pronto flor de azar, hierba luisa. Están los famosos chaussons aux pommes (diríase empanadas de manzana), las tartaletas con frutas diversas, la de mora con chantilly que probé tenía una muy delicada masa crujiente. Desde luego, tortas de frutilla, mora, pie de limón.

Los sábados podrán saborear crepes con diverso relleno. El lugar por su pequeñez no llama mayormente la atención, pero los sibaritas de nuestra ciudad saben dónde buscar sus productos preferidos.

epicuro44@gmail.com

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