¡A soltar el celular!

27 de Julio de 2014

No es una guerra contra el teléfono móvil en su era de mayor apogeo. Desde hace un año el periodista Andrés Jungbluth lidera la campaña Mira al frente, que busca alertar acerca del uso indebido de este aparato.

Viernes después del trabajo. Seis amigas se reúnen en una cafetería de la ciudad para ponerse al tanto de sus vidas. Pero en vez de eso, todas agachan la cabeza y pasan con los dedos en un aparatito con luces brillantes. ¿Para qué se reunieron si iban a estar cada una conectada a su teléfono celular?

Lo mismo se cuestiona Andrés Jungbluth cuando suceden ese tipo de situaciones. “Me di cuenta de que muchas personas de mi entorno no me atendían cuando yo hablaba y tenía que repetir lo que les decía”, recuerda el presentador de noticias de Ecuavisa. Así nació la campaña Mira al frente, con la cual nos invita a reflexionar sobre la dosificación del uso del celular. Este 30 de julio la misión cumplirá un año de buscar hacer conciencia sobre esta realidad.

El objetivo de Andrés es generar una alarma sobre un modo de comportamiento que, considera, se ha convertido en una costumbre muy fuerte y con efectos negativos: el uso del teléfono móvil en ocasiones y lugares en los cuales no son adecuados ni apropiados. “Las personas no se dan cuenta de que está mal, porque hay un irrespeto hacia los que están en su alrededor, un riesgo en las calles y un distanciamiento con su entorno”, recalca el comunicador.

En el primer año de la campaña, los esfuerzos han estado enfocados a alertar sobre los peligros para los peatones y los conductores de atender el celular en las calles. En el caso de los transeúntes, el caminar cabizbajos con este aparato de comunicación les impide estar atentos a la luz roja al momento de cruzar o fijarse en mirar a ambos lados de la calle antes de pasar.

En cambio, para quienes están al frente del volante, contestar llamadas, chatear o enviar mensajes reduce su capacidad de reacción y concentración. “Se cree que se puede ser hábil manejando las dos cosas, pero hay vidas que se pierden al estrellarse en el auto, chocarse con otro o atropellar a un peatón”, aclara Andrés.

La Agencia Nacional de Tránsito registra, de enero a junio de este año, la impericia e imprudencia del conductor como la causa probable que más siniestros ha provocado en este lapso (8.923 casos). La imprudencia del peatón es la sexta causa probable de siniestros (1.072 casos) en el mismo periodo.

Por estos motivos, la Comisión de Tránsito le dio el aval para la confección y la colocación de señaléticas en todo Guayaquil. Están listos 50 letreros más para las vías a la costa, Progreso-Playas y Daule; y a futuro se espera extender las señales al resto del país.

No perder un momento de disfrute con familiares y amigos y que “la tecnología no nos habitúe a quedar como irrespetuosos” es otra de las intenciones de la campaña. “Mi familia fue la primera que se puso el portaestandarte de la campaña; estamos en un proceso de desintoxicación al celular, de corregirnos todos los días”.

Es decir, evitar usarlo en el teatro, el cine, la iglesia, las reuniones... ni dejarlo en la mesa siquiera. “Eso significa que en cualquier momento te voy a dejar de prestar atención para atender mi teléfono. Ahí ya se convierte en una falta de respeto. Lo mejor es tenerlo en la cartera o bolsillo en modo silencio y cuando se acabe el encuentro, revisarlo”.

Es muy cierto que el hecho de ser una figura pública y reconocida le ha permitido difundir más ampliamente este mensaje y que las puertas de entidades públicas y privadas se hayan abierto con mayor facilidad para apoyar con recursos. Pero Andrés aclara que “todos podemos ayudar a mover conciencias”. (G.Q.B.)

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