‘Toda literatura es metaliteratura’

02 de Marzo de 2014
EFE

El autor argentino Rodrigo Fresán, que acaba de presentar su última novela, La parte inventada, en la que se mete en la cabeza de un escritor para analizar el nacimiento del proceso creativo, considera que “toda literatura es metaliteratura por definición”. La parte inventada (editorial Random House) busca respuesta a la eterna pregunta de cómo funciona la mente de un escritor, y para ello Fresán recurre a la mente de uno que trata de escribir su propia historia, la historia de alguien que conoció cierto éxito hace unos años, pero que ahora siente que ya no hay lugar para él, ni en el mundillo literario ni en el gran mundo.

“Ser escritor supone serlo las 24 horas del día, y pocos entienden el tiempo que esto insume. Él ve la realidad ordinaria a través de una pantalla dividida en dos, tres o cuatro partes”, comenta, y por esa razón el propio autor vive esa realidad “como algo bastante ambiguo”.

Cuando se le pregunta sobre el carácter metaliterario de su obra, Fresán responde que “toda literatura es metaliteratura, porque todo lo que escribes siempre tiene una dosis de lo que te está ocurriendo; y hasta 50 sombras de Grey es metaliteratura, ya que surgió de un blog de alguien que estaba escribiendo sobre la saga Crepúsculo”.

Hay dos libros que Fresán considera “hermanastros cercanos” a La parte inventada: La contravida, de Philip Roth, “en el sentido caleidoscópico de mostrar a unos personajes”, y ¡Mira los arlequines!, el último de Nabokov, en el que presenta una aparente autobiografía que dinamita al hacer volver al personaje a Rusia, que “nos lleva a la parte inventada como concepto”.

Ser escritor surgió en el autor argentino desde muy pequeño: “No soy creyente, pero sí tengo un sentimiento religioso místico ante el privilegio de no haber tenido que renunciar a mi primera vocación, la escritura”.

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