Escenas y personajes de la 9 de Octubre

09 de Octubre de 2016
Texto y fotos: Jorge Martillo

Recorrido a pie por la vía más emblemática de Guayaquil tras el espíritu de sus estampas populares.

En Guayaquil la vida está en sus calles. En la 9 de Octubre, arteria por la que fluye ese espíritu ardiente que le da vida. A lo largo de esa avenida, bulevar, calle, se dan escenas coloridas y viven personajes tan nuestros. Unos siempre están presentes, otros aparecen y desaparecen. Con sabia razón, sentenciaba el escritor Bernardo Gordon: “Por más malo que sea el olor de la calle, siempre resulta ser el auténtico olor de la libertad”.

Tras esas escenas y personajes comienzo en el Hemiciclo donde Simón Bolívar y San Martín estrechan sus manos a espaldas del río Guayas y observan la historia viva de Guayaquil. Desde allí camino hacia al oeste donde la 9 de Octubre pierde su nombre en el puente 5 de Junio que se alza sobre las aguas del estero Salado.

Así resulta que en el turístico Malecón Simón Bolívar, un grupo de jóvenes posan entre inmensas letras celestes y blancas que forman la palabra GUAYAQUIL. Sonríen ante sus celulares de última tecnología, se fotografían para enviar esa imagen a sus amigos y contactos de las redes sociales.

Por ese rumbo te abordan y entregan volantes: “¡¡Pierda peso!! Baje de 4 a 8 libras semanales. Elimine celulitis y centímetros de flacidez, grasa, etc. Si no lo usa páselo a quien lo necesite”. O: “Multinacional abre sucursales en el Ecuador y nos urge personal a medio tiempo o tiempo completo. Gane de $ 400 a $ 1.000 al mes”. En esta época de crisis, esas ofertas resultan sospechosas.

De pronto, las nubes se abren y el sol vomita su fuego. Una opción es acudir a la Plaza Rocafuerte donde un puñado de árboles regala sombra. En los exteriores de la iglesia San Francisco, a grito pelado, vendedores de lotería ofrecen la fortuna. Otros, caminan de allá para acá, vociferando: “¡Agua, aguaa, aguaaa a veinticincooo!”.

Boca-Nueve

Esta gallada se reúne en 9 de Octubre y Boyacá. En los años cuarenta eran unos 200 muchachos que mañanas y noches se reunían a conversar en el corazón mismo de Guayaquil. Artistas, deportistas, profesionales, entre ellos Jaime Roldós y León Febres-Cordero, que después fueron presidentes. Ahora, se reúnen de lunes a viernes (15:00).

Elmo Cura Suárez es el único sobreviviente de fundadores de esa gallada. Él es un personaje. Deportista en diversas disciplinas con triunfos internacionales. Esa tarde lo acompañan Manuel Paladines también de Boca-Nueve, a más de Jorge Mateus y Galo Ortega. “Éramos como cien que veníamos todos los días a esta esquina, ahorita ya hay ochenta muertos, aquí ha habido de todo. Los mejores deportistas salieron de aquí, también presidentes y ministro”, dice el Cura.

Paladines evoca: “Guayaquil era una belleza porque nadie se te metía a la casa, nadie te asaltaba con un cuchillo y los amigos eran más amigos todavía”.

Los apocalípticos

El parque Centenario acoge a un puñado de personajes desde fotógrafos a lectores del tarot, músicos populares; retratistas y caricaturistas que deambulan por la 9. Los domingos llegan los evangelistas con prédica apocalíptica. La 9 acoge también a los que tienen un tornillo suelto.

Calles más al oeste, en las cercanías del parque Guayaquil y Universidad Estatal los estudiantes, mañana, tarde y noche caminan apurados.

Es por ese rumbo, cercano al puente Cinco de Junio, se ubica Eliécer Cevallos, quien canta sus propios temas en buses y calles. Esa tarde acompañándose con su guitarra y canta un tema dedicados a la 9 de Octubre: “Sobre el boulevard yo quisiera regresar/a octubre una vez más/a unirme a su ideal/y ser libre como el monumento donde viven/ sus sueños y el viento que se va/ arando en el mar”.

De tanto caminar me duelen los pies, buen pretexto para beber una cerveza en la terraza del Malecón del Salado. El primer sorbo me confirma que todos amamos y estamos atados a Guayaquil. (I)

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