Encuentro en el Majestic

Por Hernán Pérez Loose
22 de Julio de 2012

Una noche de mayo de 1922, en la capital francesa tuvo lugar una fiesta que parece sacada de la película Medianoche en París, de Woody Allen, o viceversa.

Una pareja de ingleses amantes del arte, Violet y Sidney Shift, ofrece  una gran cena a continuación de la premier de Le Renard, del compositor Igor Stravinski  y representado por el Ballets Russes bajo la producción de Sergei Diaghilev. La recepción, en honor a estos últimos,  se da en el célebre Hotel Majestic, ubicado en la avenida Kleber.

A la cena  están invitados varios escritores y personajes del mundo del arte y el teatro, incluyendo a Picasso y James Joyce. Alrededor de las 02:30 finalmente llega a la fiesta un escritor que era el centro de atención parisino  cen esos días. Se trataba de Marcel Proust. Su Sodoma y Gomorra, el cuarto volumen de su extensa obra, En busca del tiempo perdido, acaba de publicarse en esos días.

El libro había causado un impacto en los lectores por las extensas y detalladas descripciones de temas como el judaísmo, las relaciones entre clases sociales y las diversas conductas sexuales. El excéntrico escritor se había convertido en una celebridad entre los franceses, así como entre los lectores de habla inglesa.

Su arribo aunque sea tarde a la fiesta del Majestic fue de lo más inesperado, pues, a pesar de haber sido invitado, se daba por descontado que Proust faltaría a la velada, ya que no acostumbraba frecuentar esta clase de reuniones y, además, porque a la sazón su salud se había deteriorado agudamente.

El histórico encuentro de Proust y Joyce en el Majestic esa noche de mayo de 1922, durante esa mítica cena, es la ocasión que toma de Richard Davenport-Hines para contarnos no solo los pormenores de dicho encuentro de dos gigantes de la literatura, sino sobre los últimos días del célebre escritor francés. en su libro  Proust at the Majestic: the last days of the author whose book changed Paris (Proust en el Majestic: los últimos días del autor del libro que cambió París), editorial Bloomsbury, 2006.

Dado el carácter taciturno de Joyce, lo avanzado de la velada y la salud de Proust, el encuentro entre ambos esa noche no fue lo que el lector podría esperarse, aunque hay anécdotas interesantes.

Davenport-Hines dedica por ello más atención a la segunda parte del título de su libro, es decir, a explorar los últimos días de Proust, a su febril trabajo por completar su obra, a sus preocupaciones sobre cómo reaccionaría su París ante su magistral novela y a su inesperada celebridad.

hernanperezloose@gmail.com

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