Todo es posible

09 de Febrero de 2014
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  • Fernando Castillo
  • Gastón Fernández
  • Patricia Granizo
  • Fabián Ramos
Gisella Quintana

El coaching tiene adeptos en el mundo empresarial, pero una variante apunta al bienestar de los individuos.

El coaching no es un término nuevo en Ecuador. Esta herramienta del mundo empresarial apunta a fortificar las competencias de liderazgo, comunicación, relaciones, entre otras, en los empleados e instituciones. Esto funciona a través de un coach que acompaña a una persona (coachee) u organización a alcanzar objetivos profesionales a través de sus propias capacidades.

Este proceso se ha extendido a otros ámbitos, como el emocional, familiar, espiritual, recreativo o de salud, pero entre ellos podemos destacar al coaching de vida como una filosofía de especial interés los últimos 10 años. No es raro encontrar que, a pesar de tener sus críticos, hasta las celebridades como Angelina Jolie, Demi Moore y Madonna tienen un life coach.

Para el individuo
El life coaching se basa en los principios del entrenamiento deportivo; de ahí vienen las palabras coach (entrenador) y coaching (entrenamiento). En el campo de la farándula, el coach escucha, aconseja y ayuda a encontrar soluciones a las crisis de las estrellas. Para el resto de las personas, “permite descubrir destrezas y perfeccionarlas con el objetivo de mejorar la calidad de vida en general”, explica Fernando Castillo, experto en coaching, PNL (Programación Neurolingüística) e inteligencias múltiples.

Está enfocado a quienes aparentemente no tienen en claro lo que esperan de su vida o cómo lograr sus metas. “No es que el ser humano funciona mal, sino que tiene ciertas habilidades ocultas o cree que sus acciones no darán resultados”, explica Gastón Fernández, coach ejecutivo, meta coach y máster en PNL y NS (Neurosemántica).

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Preguntas poderosas
¿Cómo descubrir las fortalezas? Uno de los pilares del life coaching es el autoconocimiento. El mentor utiliza las preguntas ‘poderosas’ o ‘de potencia’. “Generalmente son cuestiones que jamás se las harían y no sabían que se las podrían responder”, comenta Fernández.

“¿Qué quieres hacer en la vida? Si responden ‘no lo sé’, les pregunto: y si lo supieras, ¿qué harías? Si se te apareciera un genio y te concediera un deseo, ¿qué le pedirías? Estas dudas le hacen tomar conciencia de sus aspiraciones”.

No obstante, hay que aclarar que el coach no es un terapeuta, ni consejero, ni motivador: no le puede decir qué hacer, cómo hacerlo o que lo haga ya. “Si das un consejo, lo haces a partir de tus experiencias, eso solo te sirve a ti. El otro no estará convencido porque no es una respuesta que ha encontrado en él mismo”, agrega la doctora Patricia Granizo, coach especializada en inteligencia emocional, salud, deporte, educación y familias.

Por eso los coaches trajaban con un código de ética. “No juzgamos, ni criticamos”; además, según Granizo, las personas involucradas firman un contrato de confidencialidad. Entre ambos hay confianza. Otra herramienta del coach es la PNL, con la cual, según Castillo, se busca cambiar la forma de pensar. Esta transformación facilitará el camino hacia las metas.

El proceso por sesiones
Depende de cada coach cómo implementar el coaching de vida. Pero Fernández dice que hay un estándar de seis sesiones mínimas, cada una de entre 45 y 60 minutos. En la primera se identifica el objetivo. Esta reunión es crucial porque se establecen la empatía y el rapport (sintonía psicológica y emocional) entre el mentor y el cliente.

La siguiente sesión, que puede ser después de una semana o quince días, el coachee describe las acciones que ha realizado para intentar cumplir su objetivo. Fernández comenta que identificar la meta no es suficiente. “Se tiene que evidenciar. Por eso se le pregunta ‘¿cómo lo vas a hacer?, ¿cómo me voy a dar cuenta de que vas a hacer lo que tú me estás diciendo?’”.

Las próximas reuniones consisten en un recuento del accionar del coachee y más preguntas poderosas, pequeños logros que lo guíen finalmente al propósito deseado. “Puede que empiece el proceso con un objetivo y en la tercera sesión se da cuenta de que no es lo que quería. Entonces cambia. A veces escoge lo primero que le viene a la mente, pero no se da cuenta de que eso puede estar influenciado por sus creencias o limitaciones, las cuales no le van a dejar avanzar”, puntualiza el coach Fernández.

¿Quiénes necesitan coaching? Según Patricia Granizo, toda persona que “no se siente en equilibrio, que no está en paz” requiere el acompañamiento de un coach. “Yo no le puedo ofrecer coaching si usted no dice que lo necesita”, afirma Fernández. Sin embargo, los clientes deben ser personas psicológicamente sanas. Si creen que experiencias del pasado no le permiten ser exitosas, requieren un psicólogo.

“Toda persona en un ambiente laboral necesita coaching... Si es exitoso laboralmente, pero le va mal en su relación con sus empleados o familia, entonces ese ejecutivo necesita coaching para lograr un balance en la vida emocional y en su profesión”, señala Fernández.

Para los gerentes
Fabián Ramos, gerente de la consultora quiteña Coaching Team Ecuador, indica que cada persona “es la conjunción de cuerpo, mente, espíritu, emociones, energía y entorno, entonces hay que verlo así, integralmente; de ahí que un cambio organizacional exitoso se alcanza cuando existe un suficiente liderazgo personal con cambio”.

Por ello, Ramos recomienda el coaching de vida para acompañar a los gerentes en su autodescubrimiento, “a la reflexión, a soltar cuentos y esquemas del pasado, a vivir el hoy y el ahora, al compromiso, a acceder a su zona de poder, de intención y establecer metas claras, objetivos y logros en varias áreas de su vida, como salud, finanzas, familia, amigos, crecimiento personal y profesional, salud”, ya que influyen en su rendimiento laboral. “La finalidad no es resolver conflictos psicológicos o emocionales, sino facilitar que la persona consiga los resultados que desea en cualquier aspecto de su vida”. Así apuntan a lograr que el coachee sea una persona satisfecha y más feliz.

seminario

El curso “Coaching Genius” abordará la aplicación de la neurosemántica para elevar la calidad del coaching.

Instructor: David Murphy, director del Instituto Latinoamericano de Neurosemántica. Del 14 al 17 de agosto, en el hotel Hilton Colón de Guayaquil. Costo: $ 1.350 + IVA. Tel.: 228-6605.

 

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