Plaza Sur: Misterio resuelto

Por Paula Tagle
03 de Agosto de 2014

“Con la escasez de cactus de la última década, y para completar su alimentación, la iguana terrestre de Plaza Sur encontró una nueva estrategia de supervivencia”.

Plaza sur es una pequeña isla al noreste de Santa Cruz; se entiende que si hablamos de “sur”, existe una Plaza Norte. Geológicamente son muy similares, plataformas de lava emergidas del mar, separadas por un canal de aproximadamente 100 metros de ancho.

Esta distancia entre las islas ha bastado para marcar la diferencia entre sus habitantes, Plaza Sur tiene iguanas terrestres, Plaza Norte no; recordemos que las iguanas terrestres no pueden nadar. Cada vez que caminaba por este islote de pocos kilómetros cuadrados de extensión, me sorprendía encontrar alas de pufinos en el sendero, similares a las que le arrancaron a Maléfica (personaje de la última película de Disney), pero a diferente escala, porque los pufinos tienen apenas 63 cm de apertura de alas. Siempre pensé que las lechuzas eran responsables de tal reguero, pues despluman a su presa antes de ingerirla.

Los restos de pufino se encuentran a lo largo del acantilado del sur de la isla, un lugar donde estas avecitas anidan, en las fisuras entre la lava. Aquí también descansan los lobos solteros, que se refugian del bullicio y competitividad de sus colonias, por lo que caminar a lo largo del acantilado siempre fue un reto para mí; me faltaba valor para investigar el origen de las alas rotas.

Pero en una conversación casual con la naturalista Aura Banda, me entero que el misterio ha sido finalmente resuelto. Las responsables de la muerte de los pufinos, son, en gran parte (porque también hay lechuzas), las iguanas terrestres. Me costó creerlo porque se supone que las iguanas son criaturas herbívoras. Pero Aura presenció por largo tiempo la manera en que una iguana “atacaba” e ingería a su presa.

Cuando el pufino llegó a tierra, aterrizando posiblemente muy cerca de su nido, la iguana, que estaba a la espera, le puso de inmediato su peso encima. Y estuvo allí, plantada y paciente hasta que el pequeño pajarito dejara de aletear, asfixiado con las aproximadamente 15 libras del reptil. Entonces la iguana introdujo la cabeza entera del pufino en su boca y comenzó a triturarla. Aura se sorprendió de que ni siquiera se tomara la molestia de arrancarle las plumas; siguió ingiriendo hasta que el interior del cuerpo desprendido de sus alas hubiera ingresado a su garganta. Avistamiento sorprendente, que varios guías han confirmado haber observado en la última década.

Ahora la pregunta es ¿como así una especie herbívora ha aprendido a comer aves marinas? Por algún motivo los cactus opuntia, principal fuente de alimento de la iguana terrestre de Plaza, son cada vez más escasos. El científico Frank Sulloway los ha estudiado durante varias décadas registrando un decrecimiento significativo; fotos de Plaza Sur en 1957 muestran el doble de cactus que ahora. Es posible que con la disminución de la población de gavilanes (principales depredadores) en la isla Santa Cruz aumentara la de iguanas en Plaza Sur, que con el tiempo causaría un detrimento en la población de opuntias.

Aparentemente los gavilanes fueron exterminados de Santa Cruz antes de que Galápagos fuera Parque Nacional por considerarse una amenaza para las aves domésticas; allí comenzaría esta serie de efectos en las demás especies, porque en un ecosistema todo está interconectado.

Con la escasez de cactus de la última década, y para completar su alimentación, la iguana terrestre de Plaza Sur encontró una nueva estrategia de supervivencia. Así, seríamos testigos de cómo los más aptos son aquellos individuos que se adaptan a los cambios. Quién sabe si en millones de años tendremos una nueva especie de iguana especializada en pufinos de Galápagos, y única a Plaza Sur.

nalutagle@yahoo.com

  Deja tu comentario