Palangre al fin y al cabo: Pesca incidental

Por Paula Tagle
06 de Julio de 2014

“Lograr su prohibición fue un gran acierto y una alegría, pero hoy corremos el inminente riesgo de retroceder un paso atrás. Se intenta proponer la misma práctica, solo que llamándola con un nombre distinto”.

En el año 2005 se alcanzó un gran logro para Galápagos: la prohibición del uso del palangre (long line) dentro de su reserva marina. La resolución se basó, textualmente, entre otras cosas, en que “el uso del palangre ha sido considerado como incompatible en el manejo de áreas marinas protegidas en el mundo, por los riesgos de impactos negativos sobre especies claves, y por tanto sobre el ecosistema en su conjunto; la Autoridad Interinstitucional de Manejo considera que existen artes de pesca permitidas que son de menor riesgo al ambiente marino y con mayor potencial de rentabilidad para la pesca de altura artesanal en la Reserva Marina de Galápagos (RMG)”.

Se ha probado a nivel mundial que con palangre se puede alcanzar hasta un 60% de captura incidental, es decir, de otras especies distintas a la deseada, que incluyen desde tortugas marinas hasta albatros de Galápagos.

Lograr su prohibición fue un gran acierto y una alegría, pero hoy corremos el inminente riesgo de retroceder un paso atrás. Se intenta proponer la misma práctica, solo que llamándola con un nombre distinto, el de “empate oceánico modificado”.

Desde noviembre del 2012 a noviembre del 2013 se llevó a cabo un plan piloto para analizar el desempeño de este “nuevo” arte de pesca con la participación de 16 embarcaciones pequeñas de armadores pesqueros de Galápagos. En el convenio firmado para el efecto, entre el Parque Nacional Galápagos (PNG) y los armadores, se señala como pesca objetivo los atunes, pez espada, wahoo, dorados, picudos y miramelindos. Se menciona también que la pesca incidental tendría que ser menor al 10% de la captura.

Luego del año de trabajo se ha registrado una tasa global de captura incidental del 11,25% de la captura total, que ha incluido especies como tiburones, tortugas, lobos marinos y mantarrayas, que están amenazadas a nivel global y en su mayoría incluidas en la lista roja de especies amenazadas de la IUCN. Con los datos de las cantidades de tiburones martillo que han caído incidentalmente durante el plan piloto, se ha extrapolado la cantidad anual que podría perecer de aprobarse esta actividad en la RMG, asumiendo que participaran únicamente 100 de las más de 400 embarcaciones registradas. El número que se estima es de 1.340 individuos por año, de los cuales 402 estarían muertos al recoger las líneas.

En un oficio de junio 12 del 2014 el Parque Nacional da por terminado el convenio para el plan piloto por haber prescrito su fecha de validez. Cabe recordar que se sobrepasó el limite de pesca incidental acordado. Además, en un informe del Instituto Nacional de Pesca de mayo del 2014 se concluye que el tal “empate oceánico modificado” tiene las mismas características que un palangre de media agua.

Es decir, no hay vuelta que darle. No por utilizar una palabra distinta vamos a cambiar el concepto; palangre o empate oceánico modificado, es exactamente lo mismo: la pesca comercial que se realiza a través de una línea que flota a la deriva en el mar y que puede tener de dos a decenas de kilómetros, con miles de anzuelos, para la captura de especies pelágicas. No es una cuestión de semántica, es cuestión de principios y de ética, y sobretodo de vital importancia para la supervivencia de los ecosistemas marinos del archipiélago.

Problema habría de aprobarse esta modalidad de pesca, cualquiera que fuere el nombre. Por tanto confío en que se respete la resolución del PNG, administrador de la reserva marina, y que nunca más se inventen nuevos términos para idéntico mal.

nalutagle@yahoo.com

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