San Francisco de Asís: Vida modelo

  • Estigmatización de San Francisco Giotto, (1297 - 1300)
  • Sermón a los pájaros, Giotto (1297-1299).
  • El nuevo papa de la Iglesia católica, Jorge Mario Bergoglio.
  • Visión de la ascensión de San Francisco (detalle), (Giotto, 1325).
  • Confirmación de La Regla (Giotto, 1325).
  • San Francisco dando su manto al hombre pobre (Giotto, 1297 - 1299).

El papa Francisco debe su nombre a San Francisco de Asís, un religioso que abandonó toda riqueza para entregar gran parte de su vida a servir a los necesitados, pero sobre todo a amar a Dios.

El miércoles 13 de marzo se conoció al nuevo papa de la Iglesia católica, sucesor de Benedicto XVI: el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio.

Momentos después se anunció que el nombre que Bergoglio adoptaría para su pontificado sería Francisco, en honor a san Francisco de Asís. De este personaje, Benedicto XVI dijo, en el 2010, que es el “auténtico ‘gigante’ de la santidad, que sigue fascinando a numerosísimas personas de todas las edades y religiones”.

Aunque inicialmente se pensó que la elección de este nombre era a propósito de dos miembros de la orden jesuita a la cual Bergoglio pertenece. Se trata de Francisco de Borgia y Francisco Javier, quienes vivieron en los años 1500.

Sin embargo, pronto se desmentiría esta teoría, cuando voceros del Vaticano reafirmaron que el nombre del nuevo papa Francisco se refiere a san Francisco de Asís. También, que no irá acompañado de ningún número, porque es el primer sumo pontífice en llamarse como el poverello de Asís.

Francisco de Asís fue alguien que le dio la espalda a la riqueza de su familia y al estilo de vida que tenía y se unió a los leprosos y a los pobres”, Thomas Rosica, uno de los voceros del Vaticano.

“Francisco de Asís fue alguien que le dio la espalda a la riqueza de su familia y al estilo de vida que tenía, y se unió a los leprosos y a los pobres”, dijo Thomas Rosica, otro vocero del Vaticano. Asimismo, de acuerdo con una publicación de CNN en Español, la labor de Bergoglio se ha caracterizado por el cuidado de las personas con sida y de la gente que está muy enferma.

Por eso, es importante profundizar en la vida del hombre que inspiró al actual papa, un ser humano entregado a Jesucristo y al prójimo.

Asís, un hombre de Dios

Francisco nació en Asís, ciudad de Italia, a fines de 1181 o a principios de 1182 en el seno de una familia rica, según el sitio web del Vaticano. El poeta Dante Alighieri se refirió al nacimiento de San Francisco de Asís en su obra la Divina Comedia al decir: “Nacióle un sol al mundo” (Paraíso, Canto XI).

Su padre se dedicaba al comercio de telas, por lo que Francisco vivió una adolescencia y juventud sin preocupaciones económicas o de otro tipo. Según publicó el sitio es.catholic.net, a Francisco le gustaban las románticas tradiciones caballerescas que propagaban los trovadores.

Sin embargo, el sitio franciscanos.org aclara que Dios había infundido en lo más íntimo del joven Francisco una cierta compasión generosa hacia los pobres.

Francisco no tiene nada más que la vida que Dios le ha dado, a cuyas manos se entrega. Desde entonces vivió como un eremita (ermitaño)”, Benedicto XVI.

Cuando tenía 20 años se unió a una campaña militar en la que cayó prisionero, pero fue liberado luego de enfermarse. Regresó a Asís, en donde inició su proceso de conversión espiritual, alejándose y abandonando, poco a poco, su estilo de vida mundano.

En este periodo de tiempo, la página oficial del Vaticano cita algunos célebres episodios, entre ellos consta el beso de la paz que le dio a un leproso. Además del mensaje del crucifijo, el cual tuvo lugar, probablemente, en 1205 en la Iglesia de San Damián, en Asís, cuando Cristo en la cruz tomó vida en tres ocasiones y le dijo: “Ve, Francisco, y repara mi Iglesia en ruinas”.

En la audiencia general del miércoles 27 de enero del 2010, el entonces papa Benedicto XVI se refirió a este suceso: “En su sentido inmediato, san Francisco es llamado a reparar esta iglesita (se la llama así porque era pequeña)”.

“Pero el estado ruinoso de este edificio es símbolo de la situación dramática e inquietante de la Iglesia en aquel tiempo, con una fe superficial que no conforma y no transforma la vida, con un clero poco celoso, con el enfriamiento del amor; una destrucción interior de la Iglesia que conlleva también una descomposición de la unidad, con el nacimiento de movimientos heréticos (perteneciente o relativo a la herejía o al hereje)”, agregó Benedicto. “Sin embargo, en el centro de esta Iglesia en ruinas está el crucifijo y habla: llama a la renovación, llama a Francisco a un trabajo manual para reparar concretamente la iglesita de San Damián, símbolo de la llamada más profunda a renovar la Iglesia de Cristo, con su radicalidad de fe y con su entusiasmo de amor a Cristo”.

Francisco reconoció el llamado de Cristo, pero su padre se mostró en contra de la excesiva generosidad con los pobres por parte de su hijo.

Así, la historia recuerda cuando Francisco, en un gesto simbólico ante el obispo de Asís, se despojó de sus vestidos indicando que renunciaba a la herencia paterna.

Luego, en 1208, al escuchar un pasaje del Evangelio de San Mateo, Francisco sintió el llamado a vivir en la pobreza y a dedicarse a la predicación. “Francisco no tiene nada más que la vida que Dios le ha dado, a cuyas manos se entrega. Desde entonces vivió como un eremita (ermitaño)”, agregó Benedicto XVI.

Un año después, junto con otros compañeros acudió a Roma ante el entonces papa Inocencio III, para proponerle un proyecto de una nueva forma de vida cristiana, el cual fue aceptado. Así se dio origen a la Orden Franciscana.

“Inicialmente no tenía la intención de crear una orden con las formas canónicas necesarias, sino que, simplemente, con la Palabra de Dios y la presencia del Señor, quería renovar el pueblo de Dios, convocarlo de nuevo a escuchar la Palabra y a obedecer a Cristo”, aclaró Benedicto XVI.

“Además, sabía que Cristo nunca es ‘mío’, sino que siempre es ‘nuestro’; que a Cristo no puedo tenerlo ‘yo’ y reconstruir ‘yo’ contra la Iglesia, su voluntad y sus enseñanzas; sino que solo en la comunión de la Iglesia construida sobre la sucesión de los apóstoles se renueva también la obediencia a la Palabra de Dios”, subrayó.

Desde ese momento, Francisco y sus frailes se establecieron en la Porziuncola o Iglesia de Santa María de los Ángeles. Al respecto, el sitio es.catholic.net menciona que “la pobreza era el fundamento de su orden. Francisco solo llegó a recibir el diaconado porque se consideraba indigno del sacerdocio. Los primeros años de la orden fueron un periodo de entrenamiento en la pobreza y en la caridad fraterna”.

Una de sus seguidores, en esa época, fue Clara, también de Asís, quien se unió a la escuela de san Francisco, dando origen a la segunda orden franciscana, la de Las Clarisas, en 1212.

Sus enseñanzas no se limitaron a Italia. Francisco obtuvo el permiso necesario para predicar el Evangelio de Jesús en otros lugares como Egipto y, se presume, en Tierra Santa. Más tarde regresó a su país y encomendó la orden a su vicario, fray Pietro Cattani, para dedicarse a la predicación. Además, redactó una Regla (normas que regían la comunidad fundada por san Francisco), que fue aprobada más tarde por el papa de esa época.

En 1224, en el eremitorio de la Verna, san Francisco tuvo una manifestación divina: vio el crucifijo en la forma de un serafín y en este encuentro recibió los estigmas.

Francisco murió el 3 de octubre de 1226 en la Porziuncola, después de bendecir a sus hijos espirituales.

El sitio web del Vaticano relata que en 1228 el papa Gregorio IX lo inscribió en el catálogo de los santos. Poco tiempo después, en Asís se construyó una basílica en su honor, donde se encuentran sus restos y los frescos del pintor Giotto, artista que plasmó su vida en estas obras de arte.

Giotto di Bondone fue un notable pintor, escultor y arquitecto, quien enfocó su trabajo a temas religiosos. El historiador Giovanni Villani describió a Giotto como el más soberano pintor de su tiempo, quien dibujó todas sus figuras y posturas acordes a su naturaleza. También, el escritor e historiador Giorgio Vasari afirmó que Giotto inició el gran arte de la pintura como lo conocemos hoy, introduciendo una nueva técnica de dibujo con precisión de vida, la cual había sido descuidada por más de doscientos años.

San Francisco de Asís es uno de los santos más venerados por la Iglesia católica, es patrono de Italia y fundador de la Orden Franciscana y de la Orden de las Hermanas Pobres de Santa Clara. Su festividad se celebra el 4 de octubre y fue él quien popularizó la costumbre de hacer pesebres para Navidad.

Además es conocido como el Patrono de la Ecología. “Él, en efecto, tuvo un gran aprecio hacia todas las obras del Creador y, con inspiración casi sobrenatural, compuso aquel bellísimo Cántico de las criaturas”, afirma el Vaticano. “A través del cual, especialmente del hermano Sol, la hermana Luna y las estrellas, rindió al Omnipotente y Buen Señor la debida alabanza, gloria, honor y toda bendición”.

 

FRANCISCO, UN PAPA PARA EL TIEMPO DE HOY

Con asombro y con mucha esperanza hemos recibido la noticia de la elección del nuevo romano pontífice que regirá la barca de Pedro para llevar el mensaje de Jesucristo nuestro Salvador y entregarlo en el tiempo presente, sin perder absolutamente nada de la originalidad y la verdad de cuanto el Señor Jesús nos ha predicado a lo largo del tiempo hasta nuestros días.

El cardenal Bergoglio ha sido una sorpresa para todos, empezando por el nombre que escogió para ser conocido como sumo pontífice, nombre que inicialmente originó varias conjeturas, pero que después él mismo explicaría el porqué de esta elección, junto con la anecdótica situación en la Capilla Sixtina, cuando el cardenal Claudio Hummes, luego de conocerse su designación como papa, le dijo al abrazarlo para felicitarlo, “no te olvides de los pobres”, esas palabras calaron tan hondo en su corazón que le sirvieron de inspiración para escoger llamarse Francisco, en clara evocación al Poverello d’Assisi.

Este gran santo que hizo de la pobreza su distintivo, el hombre que en su tiempo logró una revolución con los medios más simples, para que el Evangelio de Jesús renueve la tierra y la Iglesia se haga serios planteamientos en su accionar. San Francisco de Asís se hizo pobre para los pobres, sencillo y simple para acoger a todos, amó la naturaleza, es el santo que habla de la importancia de la ecología, es decir resumió en su misión, lo que hoy necesitamos que se retome; y por último San Francisco es el patrono de Italia, país donde el papa debe desarrollar su actividad pastoral, como obispo de Roma y desde Roma al mundo entero.

De sus primeras intervenciones y acciones, se vislumbra el estilo de papado que él va a llevar a cabo en los próximos años. Hemos observado dos características maravillosas de su persona: por un lado, la verdad del Evangelio que lleva profundamente en su corazón, y por otra, la bondad y la sencillez. Estas dos particularidades: verdad y humildad, expresan la fuerza de la Palabra de Dios vivida plenamente.

El Evangelio es la base de todo cuanto puede hacer y realizar nuestro querido papa Francisco, y nos alegramos inmensamente por ello, porque sabemos que el mundo de hoy necesita su cercanía de Pastor para todos los hombres. De sus actuaciones en estas primeras apariciones públicas intuimos que es un hombre que camina, que acompaña a su pueblo, que no solamente entrega el mensaje, sino que hace que ese mensaje sea plasmado en las acciones de todo cuanto él cree y hace.

Cercanía y fraternidad son otros distintivos que han marcado la personalidad de este nuevo pontífice, y que manifiestan lo que ha vivido en su tierra natal, en su ciudad, en las responsabilidades que la Iglesia le ha encomendado.

Agradecemos a Dios por la presencia de este nuevo papa y abrigamos la esperanza, como Iglesia caminante, Iglesia jerárquica, de cuanto vaya a operarse de transformación y de cambio… Este papa se nos está revelando como el padre que se acerca al pueblo, a sus sacerdotes, que conoce las alegrías y las tristezas que experimentamos, el padre que quiere sostenernos.

Confiamos que sea el papa que nos muestra el rostro de Dios siendo profundamente humano, incluyendo, atrayendo, bendiciendo, infundiendo esperanza. Esperamos sentir al papa Francisco como padre, como el padre bueno, que nos dice la verdad, que nos observa, o también nos reprende, pero sobre todo, el padre que nos acompaña, que nos levanta en las angustias y caídas, el padre que quiere verdaderamente vivir el Evangelio en medio de su Iglesia, pueblo de Dios.

Por otra parte, se perfila al papa Francisco centrado en lo más importante del cristianismo: en Jesucristo, al que hay que experimentar en la vida y anunciarlo en todas partes, a todas las personas y pueblos. Todo lo demás es secundario: honores, títulos, pompas, burocracia, finanzas, protocolo. Seguramente lo que sea necesario mantener en la institución eclesial, será mantenido, y lo que haya que cambiar, será renovado.

Que el Evangelio sostenga y dé fortaleza al papa Francisco en esta ardua tarea para que un amor más entusiasta invada a toda la Iglesia en el corazón de las personas y en su organización.

Que el colegio cardenalicio haya llegado a esta elección tan saludable y al mismo tiempo tan reconfortante, por todo lo que significa y por todo lo que vamos a ser testigos en el tiempo futuro, es un motivo para agradecer a Dios, que continúa presidiendo nuestra Iglesia, ahora con la guía del papa Francisco.

*Rector del Santuario Nacional
Santa Narcisa de Jesús.

 

Fuentes: www.vatican.va, www.franciscanos.org, es.catholic.net

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