Dispositivos móviles: ¿Creernos dioses?

Por Connie Hunter
24 de Julio de 2016

“Y conforme la historia avanzó, cada nuevo medio modificó al ser humano en formas imprevistas e incontrolables”.

Dr. José Noyola Cherpitel, psiquiatra mexicano.

Hace poco escuché a una persona decir que su psiquiatra le había recomendado restringir el uso del dispositivo móvil y las redes sociales. Interesante recomendación, pensé. Así que para conocer más a fondo su fundamento, busqué al experto y, a pesar de su agenda llena, este reconocido doctor mexicano llamado José Noyola Cherpitel me recibió no sin antes aclarar que es “Don antitecnología”. Como para reforzar su posición, lo acompañaba un celular de esos que no sirven para hacer nada más que llamadas telefónicas y enviar sms.

Mi pensamiento procede de dos fuentes, aclaró. Una es Marshall McLuhan y otra el psicoanálisis. La interpretación que Noyola hace de McLuhan la toma de su libro Los medios como extensiones del hombre (1964) que, explica, fue después erróneamente traducido como Los medios de comunicación como extensiones del hombre. Esto es un reflejo claro de que no lo entendieron los que lo leyeron, porque los medios no son los medios de comunicación, recalca.

En su libro, cita Noyola, McLuhan dice: Cualquier avance humano, empezando por el uso del fuego, es una extensión de una capacidad humana. Y conforme la historia avanzó, cada nuevo medio modificó al ser humano en formas imprevistas e incontrolables.

Cada nuevo avance introduce un cambio y se tienen que inventar leyes o reglas para regularlo. Pero cuando esto llega a ocurrir, ya hubo más inventos y nuevamente hay una falta de regulación. Lo dijo McLuhan y lo resalta Noyola para luego entrelazarlo con su otra fuente, el psicoanálisis.

Del psicoanálisis, Noyola toma en particular al autor Ernest Jones, pupilo de Freud. “Él describió un síndrome al que llamó El complejo de Dios. Él dijo que hay tres mecanismos mentales que son la omnipotencia, la omnisciencia y la omnipresencia. Están presentes en la mente de un bebé, como también en la mente de una persona con una patología mental grave. Esas tres características son cualidades de Dios, solo Dios las tiene”.

Noyola explica que hoy en día con estos dispositivos, estas características ya no son exclusivas de Dios. “Las tiene cualquiera que tenga cien pesos para pagar por ellas… ¡McLuhan lo advirtió! Habló del peligro de la extensión de las capacidades del hombre, ¿qué le pasa al hombre? se deshumaniza, se convierte en un monstruo”.

Un teléfono, por ejemplo, es una extensión de la audición y de la palabra. “¿Pero qué pasa si con este instrumento yo puedo: primero, saber todo gracias al internet (no quiere decir que lo sepa realmente, pero tengo la información); segundo, estar en todos lados al mismo tiempo gracias a la comunicación; y tercero, tener poder?… Porque a través de esto puedo hacer muchas cosas que mi cuerpecito limitado no permite. A la hora que juntas las tres cosas la gente ya no cree en Dios porque ya no hay necesidad, porque ya todos lo somos”.

En la práctica, Noyola no sataniza ni quiere decir que necesariamente sea nocivo, pero que “fácilmente se vuelve nocivo porque las personas no se miden”. Pero el espacio se queda corto y efectos hay muchos. Seguiremos hablando de esto en la próxima enredadera. (O)

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