Carolina Saá, una quiteña profesional y madre soltera, se vio en aprietos el día que fue llamada a una entrevista de trabajo y no tenía con quién dejar a su hija. Necesitaba salir, pero quienes siempre la ayudaban no estaban disponibles. Al final salió del apuro, pero pensó en que podría sacar del aprieto a muchas otras mamás.