Luciano Macías
José Luis Perlaza
Vicente Lecaro
Jefferson Hurtado
Barcelona S.C. ha sido dos veces finalista en la Copa Libertadores, tiene trece títulos nacionales, pero hace 12 años no obtiene uno y en el 2009 estuvo a punto de descender de categoría.
La hinchada fue severa en sus críticas a Barcelona al punto de que algunos se declararon resignados a pasar a la B. En la cancha se superó este escollo y en la pretemporada se entrena a doble jornada para llegar al campeonato 2010 –que se inicia en febrero– en buenas condiciones físicas, con el ánimo de evitar que episodios así se repitan.
Dos jugadores del club que sufrieron la experiencia de estar al borde del descenso recuerdan los momentos de angustia. Son José Luis Perlaza y Jefferson Sombrita Hurtado, quienes esperan que este año el escenario les sea más favorable. No prometen el título de campeón, “solo esforzarse para tener los mejores resultados posibles y que las cosas se den”.
La visión es diferente para ex glorias de Barcelona, que fueron protagonistas de Copas Libertadores y triunfos nacionales. Dos de ellos, Vicente Lecaro, el ministro de la Defensa, y Luciano el Pollo Macías, ven con nostalgia, y a veces con indignación, la actualidad del equipo.
Luciano Macías
Falta más compromiso
Luciano El Pollo Macías es considerado un símbolo del balompié ecuatoriano. Debutó en Barcelona en 1953. Fue campeón nacional con este equipo en 1960, 1963, 1966 y 1970. Jugó durante 20 años en las filas amarillas. “Dejé mi juventud ahí”, dice con nostalgia.
Por eso no ha dejado de ser un hincha apasionado y de ver los partidos de su equipo, aunque a ratos le dé “rabia e ira”.
Para el recordado marcador izquierdo y back centro, el problema del Ídolo del Astillero es compartido entre la dirigencia y los jugadores.
“Si la cabeza no anda bien, menos el resto. Los jugadores tienen culpa también. El técnico a usted le da el 20% en el partido, la ubicación, cómo juega, la estrategia, pero el 80% lo hace el jugador en la cancha”, dice él.
Y hace comparaciones: “Ganábamos poco y rendíamos más”. Habla de estrategias, de plantear un buen juego en la cancha y de más compromiso.
“El jugador tiene que poner un poquito más de empeño, de corazón, si ganan harta plata yo no les pido que quieran a la camiseta pero que devenguen el sueldo que les pagan, nada más”, asegura él. Para El Pollo, no tiene que ver con ser hincha o no del equipo, porque en su época, en que era permitido reforzar otros clubes, lo importante era dar todo por la camiseta que se representaba en ese momento. En la dirigencia, recuerda, había gente que por amor ponía de su dinero para estimular a los jugadores, no había fin comercial.
Macías se retiró en 1971 del fútbol, a los 36 años. Entre 1994 y 1997 trabajó para la Selección con el Pacho Maturana y Luis Fernando Suárez. Actualmente, como supervisor de mercados del Municipio de Guayaquil, no deja de seguir a su equipo.
¿Le ve futuro? El Pollo se muestra cauto. “Es que no se saben quiénes están, cómo van a plantear. El año pasado (2008) Barcelona tenía un buen equipo, este año (2009) no lo vi bien, estuvimos peleando el descenso. Estamos mal, hemos estado arañando para no caernos”. (K.V.)
José Luis Perlaza
No quiere ser demagogo
Hizo el gol que salvó a Barcelona del descenso de categoría; sin embargo, José Luis Perlaza no se siente héroe, más bien afirma que en los partidos decisivos hubo la colaboración de todo el equipo.
El zaguero que marcó un gol contra la Liga Portoviejo en la victoria 2-0, mandándolo directo a la B o de lo contrario ahí estaría el club astillero por primera vez en su historia, confiesa que perdió el sueño en esos días. “Pensaba: vas a descender con un equipo grande como Barcelona y quedarás marcado para siempre, porque esa espinita no te la saca nadie, en ese momento perdí el sueño”.
Ahora le gana la fe en que las cosas mejoren para el próximo campeonato “y no se vuelvan a repetir esas complicaciones que el fútbol tiene, donde hay alegrías y tristezas, y ojalá este año para Barcelona sean más alegrías”.
Perlaza solo promete trabajo para mejorar en la cancha. “No puedo decir que vamos a quedar campeones porque el resto de equipos juega y no sabemos las circunstancias que va a tener el campeonato”. Para él, hablar de un título antes de empezar el campeonato es ser demagogo.
No obstante, reconoce que la falta de vueltas olímpicas en Barcelona puede hacer que su hinchada a futuro se reduzca. “Se está viendo mucho, en el caso preciso de Liga de Quito, que ha ganado algunos campeonatos; los niños escuchan, ven la televisión, oyen lo que dice la gente y se van inclinando mucho a estos equipos que están presentes en torneos internacionales, pero también hay la gente que es barcelonista al 100%. Ellos como padres de familia, al demostrar su afecto por el club pueden influir en los niños para que no se dejen llevar por el presente, sino por el sentimiento que tienen los barcelonistas”.
Agradece a la hinchada el apoyo que dio en los últimos partidos pero dice que también los seguidores le hicieron sentir dolor cuando algunos se resignaron al descenso. Para José Luis Perlaza también fue difícil no estar en los partidos finales, más allá de que aprovechó ese tiempo para compartir actividades con su esposa e hijos.
Vicente Lecaro
El Ministro reprocha a jugadores
Vicente Lecaro, el Ministro de la Defensa de Barcelona cree que “los jugadores deben poner más amor a la camiseta” para superar la mala racha que el equipo tiene hace doce años.
“Me siento mal porque en la mente de la afición quedó la época en que los jugadores dábamos alegría. Ahora la afición está resentida”, asegura al referir que es la segunda vez que el equipo ha estado a punto de ir a la B. Antes que con Eduardo Maruri fue cuando estaba en la dirigencia Galo Roggiero, recuerda.
A su criterio, en la actualidad los futbolistas piensan más en sus ingresos económicos que en la defensa de la camiseta.
“Utilizan a Barcelona como una vitrina”, afirma con el ceño fruncido, para agregar que hacen dos o tres buenos partidos, bajan su rendimiento, pero ya están cotizados. Luego se van a otro equipo y logran campeonatos que con el club amarillo dejaron escapar.
Él piensa que aunque Barcelona es una tradición y su hinchada es inmensa, el bajo rendimiento del equipo puede llevarlo a perder a sus seguidores.
Advierte que la dirigencia debe preocuparse por las categorías inferiores (menores) y sacar de ahí jugadores. Lecaro hace estas recomendaciones con la autoridad que le da haber sido campeón de Guayaquil con Barcelona en 1961, 1963, 1965 y 1967 y campeón nacional con el mismo equipo de sus amores, en 1960, 1963, 1966 y 1970.
Jefferson Hurtado
La Sombrita es optimista
Con una novia emelecista, Jefferson Sombrita Hurtado tiene un año en Barcelona. El futbolista nacido en Limones, Esmeraldas, reside con unos
primos en Guayaquil.
Dice que ellos y su novia fueron su apoyo en los momentos difíciles que vivió con el equipo canario, cuando estuvo a punto de descender a la B. No obstante, asegura que ha encontrado mucha gente agradecida con los jugadores por haber salvado la categoría.
“Cuando mis primos me veían cabizbajo me preguntaban qué me pasaba y yo contestaba: no, por cuestiones del equipo. Me decían: tranquilo, son cosas del fútbol”.
Le pasaba especialmente cuando en la calle fanáticos le reprochaban: “Ustedes no sienten la camiseta de Barcelona, pero
pasábamos malos momentos, de seguro sí la sentíamos y daba pena porque había gente que uno veía llorar, fue doloroso para ellos y para nosotros”.
Ahora quiere pasar el trago amargo del 2009 y confía en que con el trabajo que están realizando llegarán en buenas condiciones físicas al campeonato.
La Sombrita pide el apoyo de la afición y ofrece el compromiso de hacer el mejor esfuerzo porque cada domingo los hinchas del Barcelona salgan felices del estadio y con la frente en alto porque el equipo ganó, “ojalá que se pueda”.




