Acabo de leer el artículo referente a Alfaro, la película, me interesó especialmente la crítica hecha por Carlos A. Ycaza (‘¿Alfaro vive o no?’, febrero 21). Estoy totalmente de acuerdo con la apreciación que hace respecto a lo tieso de los personajes, eso sin contar lo “limpio y bien planchado” del vestuario de los montoneros, los bigotes exageradamente recortados y el maquillaje y las pelucas que se notaban como tales. Sin embargo, es ese enfoque didáctico que no le gusta al señor Ycaza el que me ha permitido comprender a mis 16 años las razones por las que mataron a Eloy Alfaro, si era un hombre tan querido y había hecho tanto por el país, y que no me fueron explicadas en ningún año de mi educación.