Mucha gente piensa que cuando los hijos se independizan para, luego de haber sido ramas, convertirse en árboles de su propio jardín, los padres se quedan solos, deprimidos, añorando épocas que no volverán y resignándose a vivir una vejez triste de la cual la muerte será su liberación. Nada más alejado de la verdad.
La independencia de los hijos es para lo cual los padres trabajaron toda su vida; toda la preparación, cuidados, ejemplos, sacrificios, etcétera, tuvieron como objetivo criar a un hijo/a responsable, maduro, sano, capaz de enfrentarse al mundo con altas probabilidades de ganar, y si no tuvo éxito al comienzo, motivarlo a intentarlo de nuevo. Un hijo autónomo es el sueño de todo padre, porque es su realización final.
Ahora, los padres no es que se jubilan de ser padres, estarán allí toda su vida, ayudando a los hijos a encontrar su ubicación, complementando la educación de los nietos, dándoles una mano cuando lo exija la ocasión. Tampoco es que los hijos al dejar la casa paterna se olvidarán de sus padres, el vínculo entre ellos no tiene por qué debilitarse. Se trata más bien de una evolución de los papeles: de la misma forma que los padres se preocupaban de la vida y actos del hijo cuando adolescente, ahora él se preocupará por ellos (aunque sin los castigos). Llevada con inteligencia y amor, la vida luego de la “emancipación” de los hijos puede ser muy gratificante para todos. Solo imagínese poder hacer todo lo que no pudo mientras los criaba.
Se dice que esta etapa del matrimonio constituye la segunda mitad del mismo, pero no tiene por qué ser la más difícil.
Están como empezaron, solos (técnicamente, porque los hijos nunca se van del todo), pero con toda la experiencia de haber formado una familia, de haberle enseñado con ejemplos a enfrentar adversidades y superarlas, haber madurado con poco o mucho esfuerzo, y, sobre todo, sintiendo la satisfacción del deber cumplido. La conclusión es que para llegar bien y poder vivir con felicidad esta segunda mitad del matrimonio debemos ganarnos el derecho durante la primera mitad.
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